sábado, 3 de marzo de 2012

No es una crisis, es una estafa (I)


Estas son una serie de ideas que he recogido de una conferencia de Bibiana Medialdea, economista crítica y profesora de Economía Aplicada. Una ponencia que trataba de acercarnos al entendimiento de la situación económica de una forma amena y, sobre todo, algo que es de agradecer, con un lenguaje comprensible para quienes no somos expertxs en la materia.

Durante los últimos meses, mientras la tasa de paro engordaba irremediablemente y escuchaba las noticias sobre la situación crítica de Grecia me preguntaba por qué cuando nos han explicado el origen de la crisis como algo financiero, de repente han sido los estados quienes tienen los problemas de financiación. Y por qué la deuda pública se convertía en la mayor dificultad para nuestros estados y una de las principales preocupaciones de la ciudadanía.

Como en cualquier economía, sea familiar, empresarial o de cualquier otra índole, el empeoramiento de la crisis tiene que ver con una disminución muy sensible de los ingresos de un estado. El estado recauda a través de los impuestos, dinero que obtienen a través del consumo. Y ha sido notable su rebaja desde el año 2007, con lo cual había una necesidad urgente de endeudamiento. Y también, cómo no, se ha desatado un incremento sustancial de los gastos, especialmente debido a las prestaciones económicas, subsidios por desempleo, también a la extensión del fraude fiscal pero, sobre todo, por los rescates bancarios. Cantidades astronómicas que los estados, entre ellos, España, ha donado a la banca.

Desde los años 2007/2008 en la economía mundial, especialmente en la economía europea, se estaban produciendo crisis bancarias generalizadas, es decir, los sectores bancarios privados acometieron actividades muy arriesgadas pero muy rentables, hasta que más de una operación de especulación salió mal, muy mal. Fue entonces cuando el objetivo prioritario de la intervención pública se basó en salvar al sistema bancario a través de rescates (que los medios de comunicación llaman inyecciones), rescates directos a través del regalo de dinero público y rescates indirectos mediante avales que se hacen efectivos muchas veces.

[Nota: Lo curioso es que la política del BCE, en sus estatutos, tiene prohibido el respaldo económico a los estados, pero sí puede ofrecer crédito ilimitado a la banca privada con tipos de interés subvencionados de un 1%.]

¿Qué ha hecho la banca con todo ese dinero público regalado?

Sabemos que el sector bancario privado es el que sostiene el crédito. El discurso oficial es que las autoridades gobernantes, en vez de intervenir directamente en la economía de su país, les han proporcionado el dinero a los bancos para reactivar la economía de las familias.  

¿Cuál es la realidad? Que la banca, con una situación financiera discutible, ha optado por no transferir el crédito a la economía sino que lo aplican en unos fondos muy rentables llamados DEUDA PÚBLICA. Por lo tanto, al suministrar dinero a los bancos, aumenta la deuda pública, que es, a su vez, la que compran los bancos con ese dinero regalado. Parece un chiste, pero no, es una estafa. De esta manera se aseguran el reciclaje del dinero: un sector bancario con dinero público que compra deuda del estado, una inversión segura y rentable por el tipo de interés.

¿Quién pagará esta deuda pública? Al parecer, hay tres escenarios posibles:

1.      Si todo va como esperan las autoridades, quienes la financiaremos somos los contribuyentes, que para eso pagamos impuestos. En toda la periferia europea, a la que nuestro país pertenece, los impuestos provienen de rentas del trabajo y menos de un 20% proviene del capital. Un poco mal repartido, ¿no? Incluso cuando todo ha ido “bien”, años atrás, los estados han estado favoreciendo más al capital: nos lo quita a quienes menos tenemos, la ciudadanía, para dárselo a grandes inversores y a quienes detentan el poder económico. La deuda estará socializada, la pagaremos entre todos, no la pagarán más quienes la han creado, ni quienes más tienen.

2.      Si existen dificultades para afrontar el pago de la deuda es cuando se genera esta situación que hemos tenido en el estado español: “pérdida de confianza de los mercados”. El estado tiene que dar señales de que posee los recursos para pagarla y si no, que va a esforzarse para conseguirlo. Como hemos visto (y lo que nos queda por ver), al final, los ajustes económicos recaen, una vez más, sobre la población más vulnerable y quienes está en peores condiciones. Se trata de una cuestión de prioridad, de dónde prefieren gastar el dinero. Y parece claro que, antes que en educación o sanidad, van a preferir los ajustes para el pago de la deuda, ya que los mercados se lo exigen.

3.      Si las previsiones de los gobernantes se tuercen, como es el caso de Grecia, se puede dar “el rescate”. Se liberan fondos para el estado, que no podrá disponer de ellos realmente porque desembocarán directamente a quienes han comprado su deuda pública. Como veis se trata de un rescate a los bancos, no a los estados. Esta vía sale aún más cara y no hace más que agudizar la crisis, vamos, la pescadilla que se muerde la cola.

Y todo esto sucede en un contexto en el que la crisis fiscal también sirve a los bancos para obtener beneficios por las reestructuraciones de la deuda, que significa que tienen más plazos y mayor intereses que llevarse a la saca.

Sinceramente, ahora más que nunca comprendo el lema de la gente que grita en la calle que "no nos representan". Y es más, empiezo a ver claramente que la desobediencia a los mercados es nuestra única opción para no ceder al chantaje ni a las imposiciones del Pacto del Euro. ¿Qué pensáis vosotrxs?

Para más información podéis descargaros de forma gratuita un libro muy reciente de economía crítica y muy fácil de leer, titulado "Quiénes son los mercados y cómo nos gobiernan. Once respuestas para entender la crisis".

7 comentarios:

Sergio Medina dijo...

Aboguemos por una banca pública y si rescatamos a los bancos debemos nacionalizarlos.Sé que es muy fácil decir ésto pero si no se hace estaremos en las mismas.Lo que se les presta a los bancos va a parar no ya a que fluya el crédito sino que van a comprar Deuda Pública con la que consiguen pingües beneficios.Le prestamos dinero al 1% y compran Deuda al 3 o 4%.El negocio es redondo,aparte de que el crédito no llega a las pequeñas y medianas empresas.

Si hay dinero público,nacionalización.

Un abrazo

Felipe dijo...

Aboguemos por una banca pública y si rescatamos a los bancos debemos nacionalizarlos.Sé que es muy fácil decir ésto pero si no se hace estaremos en las mismas.Lo que se les presta a los bancos va a parar no ya a que fluya el crédito sino que van a comprar Deuda Pública con la que consiguen pingües beneficios.Le prestamos dinero al 1% y compran Deuda al 3 o 4%.El negocio es redondo,aparte de que el crédito no llega a las pequeñas y medianas empresas.

Si hay dinero público,nacionalización.

Un abrazo

(Lo siento,he entrado con la cuenta de mi hijo)

Silencio dijo...

Felipe, estoy de acuerdo contigo, es la principal fórmula para recuperar la autonomía financiera de los estados y conseguir cierto margen de maniobra. El crédito es un bien de primera necesidad para las familias, un bien demasiado valioso para que esté manos de la banca privada. La creación de una banca pública bajo un control social efectivo es la primera medida pragmática para luego intentar que las cosas se organicen de otras maneras y así no repetir los mismos errores históricos en bucle.

Un abrazo a ti y otro a tu hijo
; ))

Pachu Del Valle dijo...

Lo hicieron en Islandia. Claro que allí son trescientosypicomil habitantes y tenían tres bancos, ahora nacionalizados. Tampoco habían entrado en la CEE, aunque tenían ciertos acuerdos económicos pero siempre mantuvieron su independencia. También conservaron su moneda propia, la corona islandesa. Hoy, Islandia, parece estar de nuevo en crecimiento. Los Islandeses son muy especiales, yo viví allí un año, pero tienen una tradición de independencia muy importante. Aún siendo el país más joven de lo que llamamos Europa, su "Althingy" es el parlamento "democrático" más antiguo. Mientras que en el resto de los países "democráticos" se valora si la educación, la sanidad, o los avances sociales son rentables para el estado, los islandeses, ya en tiempos de la colonización vikinga, se plantearon si era rentable un Estado que no fuera en servicio de la ciudadanía. Parece que siguen aplicando ese enfoque y hoy llevan a los tribunales a su anterior primer ministro.

Explorador dijo...

Muy interesante. Ojalá pudiera aportar algo...pero no sé mucho de economía. Aunque todos estamos haciendo un master, estos días.

Un abrazo!!

Mónica dijo...

Totalmente de acuerdo con el título del post.

Silencio dijo...

¡Hola Pachu! No entiendo por qué en vez de mirar hacia Grecia con desánimo, como si nos viésemos en el espejo, no miramos más hacia Islandia. Y también aprender de las experiencias de los países latinoamericanos (México, Ecuador) en la crisis estructural que vivieron a partir de los 80. Por ejemplo, se está moviendo la exigencia de una auditoría de la deuda pública de nuestro país, para saber exactamente en qué situación está y conocer las prioridades de los pagos. Esto puede ser muy interesante, se realizó en 2008 en Ecuador, cuando Correa era presidente y el resultado fue que la población ¡había pagado ya el triple de su deuda pública! También les estaban estafando.

¡Hola Explorador! Bueno, estoy aprendiendo a marchas forzadas. Por suerte, tengo amigos de economía crítica con quienes puedo hablar del tema y me pasan artículos para leer y así clarificar los conceptos, porque en los medios de comunicación me parece que todo lo cuentan sesgado y muy embarullado. Por ejemplo, ¿por qué las "ayudas" a la banca son inyecciones (término en positivo) y las "ayudas" a los países son rescates (en negativo)? Exceptuando a los movimientos sociales, no veo en ningún programa o prensa (excepto Público o Diagonal) donde se critique la entrega de todos esos millones a los bancos. Yo tampoco entiendo mucho de economía, pero noto que algo no encaja, lo mejor es informarnos, siempre, buscar otras fuentes y no conformarnos con el "discurso oficial" que esconde otros intereses : ))

¡Hola Mónica! El título no es mío, pero es bueno, ¿eh? Brevemente describe de forma eficaz la situación. Bibiana Medialdea habla directamente de estafa, sin cortarse, y recordemos que es una profesora de Economía Aplicada (ya que los títulos en nuestro país importan tanto). Y también hablan del chantaje de los mercados, así, sin pelos en la lengua, en el libro de "Quiénes son los mercados", cuyos autorxs son investigadores o/y profesorxs de universidad, y no "perroflautas", término denostado para desprestigiar la opinión de las personas organizadas en movimientos sociales ; ))

¡Un abrazo fuerte a lxs tres!