viernes, 26 de agosto de 2011

El niño pequeño

Os copio este cuento... que invita a la reflexión sobre el sistema educativo y sobre su deconstrucción, para poder inventar otro sistema válido, integrador, creativo, reflexivo y mucho más libre.


Había una vez un niño que comenzó a ir a la escuela. Una mañana la maestra dijo: “Hoy vamos a hacer un dibujo”. “¡Qué bien!”, pensó el pequeño. Le gustaba mucho dibujar de todo: vacas, trenes, pollos, tigres, leones, barcos. Sacó su caja de lápices y empezó a dibujar, pero la maestra le interrumpió: “¡Esperen! Todavía no he dicho lo que vamos a dibujar. Hoy vamos a dibujar flores”. “¡Qué bien!”, pensó el niño. Le gustaba hacer flores, y comenzó a dibujar algunas muy bellas con sus lápices violetas, naranjas y azules. Pero la maestra intervino de nuevo: “¡Esperen un momento! Yo les enseñaré cómo se dibujan las flores”. Y tomando una tiza, pintó una flor roja con un tallo verde. “Ahora”, añadió la maestra, “pueden comenzar”. El niño miró la flor de la pizarra y la comparó con las que él había pintado. Le gustaban más las suyas, pero guardó silencio. Volteó la hoja y dibujó una flor roja con un tallo verde.


Otro día la maestra dijo: “¡Hoy vamos a modelar con plastilina!”. “¡Qué bien!”, pensó el pequeño. Le gustaba la plastilina y podía hacer muchas cosas con ella: víboras, hombres de nieve, ratones, carros, camiones. Empezó a estirar y amasar su bola de plastilina. Pero, al momento, la maestra interrumpió: “¡Esperen, aún no es tiempo de comenzar! Vamos a hacer un plato”. “¡Qué bien!”, pensó el pequeño.


Le gustaba modelar platos y empezó a hacerlos de todas formas y tamaños. Entonces la maestra le detuvo de nuevo: “¡Esperen, yo les enseñaré cómo!”. Y les mostró cómo hacer un plato hondo. El pequeño miró el plato que había hecho la maestra, y luego los que él había modelado. Le gustaban más los suyos pero no dijo nada. Sólo modeló otra vez la plastilina e hizo un plato hondo, como la maestra había indicado.


Muy pronto el pequeño aprendió a esperar a que le dijeran qué y cómo debía trabajar, y a hacer cosas iguales a las de la maestra. No volvió a hacer nada por sí solo.


Pasó el tiempo, y el niño y su familia se mudaron a otra ciudad, donde el pequeño tuvo que ir a otra escuela. El primer día de clase, la maestra dijo: “Hoy vamos a hacer un dibujo”. “¡Qué bien!”, pensó el pequeño, y esperó a que la maestra le dijera lo que había que hacer, pero ella no dijo nada. Sólo caminaba por el aula, mirando lo que hacían los niños. Cuando llegó a su lado le preguntó: “¿No quieres hacer un dibujo?”. “Sí”, contestó el pequeño, “pero, ¿qué hay que hacer?”. “Puedes hacer lo que tú quieras”, dijo la maestra. “¿Con cualquier color?”, preguntó él. “¡Con cualquier color!”, le respondió la maestra. “Si todos hicieran el mismo dibujo y usaran los mismos colores, ¡cómo sabría yo lo que hizo cada cuál!”, añadió. El niño no contestó nada, y bajando la cabeza dibujó una flor roja con un tallo verde.

 "El niño pequeño". Helen Buclelin.

miércoles, 24 de agosto de 2011

PUNTO DE VISTA

Crónica de Francisco Delgado, Presidente de la organización Europa Laica. Artículo sobre su punto de vista, con el cual estoy de acuerdo.

La visita de Benedicto XVI ha superado, con creces, el guión previsto…  Ha llegado el día D. La semana de la “JMJ-católica” ha terminado, Benedicto XVI vuelve a Roma, a su  “Estado ficción” (sin ciudadanos, sin Parlamento, pero con miles de “diócesis y estructuras-poder” repartidas por todo el mundo) que gobierna de forma autocrática por mandato divino y desde el Pacto de Letrán con Mussolini. 

En Madrid se abrirán de nuevo espacios públicos para el disfrute general. Es el momento de hacer cuentas, balances y, también de pedir responsabilidades políticas.

Volvemos a la rutina: el paro, la bolsa, los mercados, los enfrentamientos políticos, el fin de las vacaciones veraniegas y, en muchas familias, preparar “nuevas mochilas” esta vez para el inicio del curso escolar (sin vales con fuertes descuentos, todo lo contrario). Mientras, la secularización progresiva de la sociedad seguirá su curso y el desprestigio de esta iglesia de popes, boato, soberbia, riqueza, autocracia y exclusión, seguirá aumentando, a pesar de la “obra social” a la que aluden, cuando se sienten acorralados por la razón.
 
En un blanco y negro, algo raído, el “infalible” Papa ha proclamado, una vez más, el NO: al placer, a la planificación familiar, al sexo fuera del matrimonio, al divorcio, a la homosexualidad y al matrimonio de personas del mismo sexo, a la igualdad de género, a la buena muerte… y el SI (tozudo) al celibato de los curas y a una renovada sumisión de las monjas (por ser mujeres), al mismo tiempo que ha “atizado” un peligroso fundamentalismo católico, sin que los poderes políticos y judiciales intervengan.   

Quizá porque representantes de los tres poderes y la casa real católica se han humillado, ante el jefe de una institución privada con más poder económico, que espiritual. El Estado, una vez más, al servicio de corporaciones privadas.

Y en esta corta e intensa semana han ocurrido cosas, entre otras: han caído espectacularmente las audiencias de las televisiones mientras se retransmitían las ceremonias religiosas, con el dinero de todos. Políticos de diversos colores han atacado las legítimas protestas laicas en un miserable desprecio de la Constitución. Los antidisturbios “se han puesto las botas”, hechos que habrá que aclarar, administrativa y/o judicialmente…. Se han perdonado pecados en masa y se ha escuchado el himno: “El novio de la muerte”.

Tras esta semana de exaltación política y mediática de los “valores católicos”, la presión social para construir el Estado laico, que no excluya, ni privilegie, será más fuerte y alargada que nunca, por el bien de la democracia y del Estado de derecho.  

Francisco Delgado. Presidente de Europa Laica   (21 de agosto de 2011)