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miércoles, 24 de agosto de 2011

PUNTO DE VISTA

Crónica de Francisco Delgado, Presidente de la organización Europa Laica. Artículo sobre su punto de vista, con el cual estoy de acuerdo.

La visita de Benedicto XVI ha superado, con creces, el guión previsto…  Ha llegado el día D. La semana de la “JMJ-católica” ha terminado, Benedicto XVI vuelve a Roma, a su  “Estado ficción” (sin ciudadanos, sin Parlamento, pero con miles de “diócesis y estructuras-poder” repartidas por todo el mundo) que gobierna de forma autocrática por mandato divino y desde el Pacto de Letrán con Mussolini. 

En Madrid se abrirán de nuevo espacios públicos para el disfrute general. Es el momento de hacer cuentas, balances y, también de pedir responsabilidades políticas.

Volvemos a la rutina: el paro, la bolsa, los mercados, los enfrentamientos políticos, el fin de las vacaciones veraniegas y, en muchas familias, preparar “nuevas mochilas” esta vez para el inicio del curso escolar (sin vales con fuertes descuentos, todo lo contrario). Mientras, la secularización progresiva de la sociedad seguirá su curso y el desprestigio de esta iglesia de popes, boato, soberbia, riqueza, autocracia y exclusión, seguirá aumentando, a pesar de la “obra social” a la que aluden, cuando se sienten acorralados por la razón.
 
En un blanco y negro, algo raído, el “infalible” Papa ha proclamado, una vez más, el NO: al placer, a la planificación familiar, al sexo fuera del matrimonio, al divorcio, a la homosexualidad y al matrimonio de personas del mismo sexo, a la igualdad de género, a la buena muerte… y el SI (tozudo) al celibato de los curas y a una renovada sumisión de las monjas (por ser mujeres), al mismo tiempo que ha “atizado” un peligroso fundamentalismo católico, sin que los poderes políticos y judiciales intervengan.   

Quizá porque representantes de los tres poderes y la casa real católica se han humillado, ante el jefe de una institución privada con más poder económico, que espiritual. El Estado, una vez más, al servicio de corporaciones privadas.

Y en esta corta e intensa semana han ocurrido cosas, entre otras: han caído espectacularmente las audiencias de las televisiones mientras se retransmitían las ceremonias religiosas, con el dinero de todos. Políticos de diversos colores han atacado las legítimas protestas laicas en un miserable desprecio de la Constitución. Los antidisturbios “se han puesto las botas”, hechos que habrá que aclarar, administrativa y/o judicialmente…. Se han perdonado pecados en masa y se ha escuchado el himno: “El novio de la muerte”.

Tras esta semana de exaltación política y mediática de los “valores católicos”, la presión social para construir el Estado laico, que no excluya, ni privilegie, será más fuerte y alargada que nunca, por el bien de la democracia y del Estado de derecho.  

Francisco Delgado. Presidente de Europa Laica   (21 de agosto de 2011)

viernes, 6 de mayo de 2011

Comienza la campaña electoral...

"Tenemos las manos vacías, pero las manos son nuestras"

miércoles, 29 de abril de 2009

No es nada personal

"21 días" una vez más. La semana pasada vivimos en amor y compañía una entrega más de este prestigiosísimo programa sin el cual, nuestra vida sería más aburrida y que va ganando adeptos, unos más "obligados" que otros.
Sí, Samanta, ya lo había dicho, te he estado esperando impaciente desde que te ví por última vez emporrada y teatralizando, lo nuestro es una relación de amor-odio. Que no, mujer, que esta vez no voy a meterme contigo nada más que un poquito. Haciendo pis, sin duchar, vestida de gitana o con harapos de la calle, colocada hasta las trancas de marihuana... tú siempre me sales divina de la muerte.
No sé si es que no estuve demasiado atenta a la chicha o qué, pero se te ha quedado un poco corto de contenido, ¿no?. Y luego, chica, que parece que no has salido de tu barrio nunca, no sé si eres pija repija o simplemente algo corta. Déjate de comentarios despreciativos ("así vive esta gente") y no flipes tanto cuando vas a robar chatarra ("no volvimos a hablar del tema"), que por desgracia, no estás dentro de una peli de Walt Disney, sino en un poblado chabolista. Oye, y con estas cosas que intentas hacer tú, de docudrama social, por qué no aprovechas para hacer reivindicaciones, porque de ésas no oí ninguna y eso es lo que más me cuesta perdonarte. No puede ser tan difícil para tí protestar para que se cumplan los derechos básicos, derechos humanos que realmente brillan por su ausencia, tales como reclamar viviendas dignas para la población o dar alguna explicación de los factores de la exclusión de este colectivo, qué sé yo, que se note que no vienes a hacer un espectáculo con algunas de sus miserias y que no sólo quieres chupar cámara. Por cierto, Samanta, déjate de tanta lágrima de cocodrilo, que me da vergüenza ajena y a ver si somos más profesionales. ¿Has visto Invisibles? Es un conjunto de películas documentales donde han participado Isabel Coixet, Fernando León, Mariano Barroso, Javier Corcuera y Win Wenders. Cada historia versa sobre conflictos y circunstancias bien dramáticas, pero ninguno salía llorando ante la cámara a pesar de todo y me consta que no se quedaron indiferentes ante lo que rodaban.
En fin... que sí, tienes razón, que las comparaciones son odiosas y tú eres incomparable a ellos, sólo te quedas en la superficie demostrando lo guay que eres. Otra cosa, el 21 días de culto al cuerpo, ¿cómo se os habrá ocurrido? ¿Vas a hacerte operaciones de cirugía estética seguidas? Entonces sí que deberían pagarte un plus de peligrosidad. Y rodeada de musculitos que, de tanto machacarse durante horas, tendrán unos bíceps de la leche, pero seguro que el cerebro se les ha atrofiado, a ver si consigues declaraciones donde unan tres frases seguidas con su sujeto, verbo y predicado. ¡Hale! Nos vemos el mes que viene, con un bol de palomitas.
Y lo que te digo siempre, querida, que no es personal.

jueves, 5 de febrero de 2009

Entre cartones

“21 Días: Entre cartones. 21 días dará a conocer, desde un primerísimo plano, el cruel mundo de la indigencia. Durante esas tres semanas completas, Samanta Villar convivirá en algunos de los rincones del núcleo urbano junto a los "sin hogar”.
De esta forma se anunciaba el programa de ¿investigación? “21 días: Entre cartones” donde una intrépida periodista se disfraza de “sin hogar” y pretendió sentir y vivir tal como ellos y ellas. Tampoco vamos a decir que no hay nada rescatable porque no sería cierto, hay cosas muy válidas, como por ejemplo, los relatos de las personas con las que la periodista se topa en la calle. Uno de ellos exponía claramente qué era lo peor de vivir a la intemperie, no era el frío, no era la soledad, no era el hambre: “Las miradas de la gente, te miran con asco”.
Aunque, por otra parte, la protagonista de todo este jardín fue, por desgracia, “la sin hogar falsa”, demasiados planos dedicados a ella y a sus sentimientos en cada escenario. Entiendo que, para cualquiera, sería una situación penosa si unos chicos sin escrúpulos, te dan una patada al cartón donde duermes en la Plaza Mayor, pero me sobraron ciertos minutos de victimismo y lagrimeo por parte de la susodicha.
Mucho más interesante cuando enfocaba la forma de vida de Manuel, que lleva en la calle catorce años, ¡cuántas cosas que contarnos tendría este hombre!; o cuando se presentó a Saib, que duerme en un coche de la Calle Monte Perdido en Vallecas. Tal vez una falta de respeto cuando “la sin hogar” impostora aprovecha que Saib se ha ido, de hecho la había dejado plantada (cosa que no me extraña), y a ella no se le ocurre otra cosa que ir a “su casa”, al coche donde duerme, para enfocar toda la basura que le rodea en el vehículo.
Otro punto a su favor: narró las mayores dificultades en la calle por ser mujer, no podía quedarse muchos días con ningún hombre “sin hogar” porque enseguida se daban malentendidos, que te consideraban parte de su propiedad y que se sentía más vulnerable por su condición femenina.
De todas maneras, a pesar de todo lo positivo que puede tener un programa como éste, hay algo que no acaba de ser lícito: la forma de venderlo al espectador, por eso mismo no acaban de ser serias las opiniones de periodista intrépida; que me parece injusto que quiera pasarse por una mujer que vive en la calle cuando realmente no lo es, simulando un documental social. Después de grabar su maravilloso trabajo, tiene una casa a la que volver, a la que probablemente haya ido más de una vez durante esos días, por eso es televisión, es ficción.
Me faltó aún mucha más crítica a las administraciones, al Ayuntamiento de Madrid en concreto, la ciudad por donde se movió la periodista. No me gustó la intención de vender victimismo en algunas ocasiones, mejor vende soluciones. Y la sensibilización social, puede llegar por sus propias bocas, por la voz de los protagonistas de la calle, si quieres poner la cámara y el micrófono a su servicio y no hacer espectáculo.
La siguiente entrega será buena, aún mejor. La muchacha se nos va 21 días a un centro de rehabilitación de anoréxicas y bulímicas, anuncia que dejará de comer. Sí, señora, ¡valiente! Ahora va a aparentar que tiene un transtorno grave de alimentación. Digo yo, ¿por qué no se irá durante 21 días a un campo de entrenamiento de terroristas suicidas? A ver si dura los 21 días...
En fin… querida periodista, entiéndeme, no es nada personal.

miércoles, 28 de enero de 2009

Preguntas, Korda y el concepto de violencia

Zapatero estuvo hace dos noches en un programa respondiendo a las preguntas de cien ciudadanos. Una retransmisión televisiva bastante bien vendida a los espectadores. Entre estas personas, apareció un sacerdote dando por saco, presencia excusada porque en el programa deben estar representados todos los estratos sociales y muchos colectivos diferentes. La pregunta del susodicho versó sobre si el presidente del gobierno opinaba si el feto era un ser con vida o no. Por suerte, Zapatero evitó contestar como persona con moral, es decir, contestó como presidente del gobierno y expuso su idea de mejorar la actual legislación sobre el aborto y proponer una ley de plazos, que es lo que se estila en el resto de los países democráticos occidentales. ¡Uf! Salió del paso aunque no creo que a nuestro conciudadano cura le gustara la respuesta. El presidente insistió en el derecho de las mujeres a decidir, derechos de los que la Conferencia Episcopal quiere saber poco, más que nada porque ve cómo va mermando su influencia en la sociedad española y cómo sus iglesias se van quedando vacías, de ahí su virulencia ante cualquier tipo de tendencia social que ellos no dirijan. Porque eso sí, el cura dejó muy claro que nuestro estado era aconfesional y no laico, como se afirmaba muchas veces.
Y con la asociación de pensamientos, me viene a la memoria la exposición de fotografía de Alberto D. Korda, el testigo que inmortalizó con su objetivo instantes de la revolución cubana, más conocido por ser el autor de la más célebre reproducción del Che. Aunque muchos reconozcamos el proceso revolucionario con componentes románticos, ideales motivadores, sanos valores y objetivos claros, estaban en una guerra. Aunque la violencia no puede ser nunca un fin en sí mismo, lo siento, pero muchas veces es el medio para los oprimidos y su única defensa tras haber considerado otros caminos. Y mejor que comunicaros las palabras de filósofos y los dedicados a la política, lo podéis leer directamente de un discurso de Carlos Fernández Liria que salió publicado en Rebelión el 20 de enero donde discutía esta concepción sobre la violencia, escrito con brillantez y valentía :
“Es muy sintomático que Hannah Arendt esté hoy día tan de moda. Los estantes de las librerías están repletos de libros de Arendt, se cita a Arendt en el Parlamento, tenemos a Arendt hasta en la sopa. A todo el mundo le resulta interesantísimo que un pueblo entero, el pueblo alemán, colapsara moralmente en los años treinta del pasado siglo XX. En cambio, se lee muy poco (de hecho, ni siquiera se le traduce demasiado) a Günther Anders, quien fuera, por cierto, su marido. Anders se ocupó más bien de denunciar la continuidad de ese colapso moral entre nosotros, en la conciencia occidental en general. Lo que le preocupaba era que nos habíamos vuelto analfabetos emocionales y que eso nos abocaba a una abismo moral en el que todos nos hacíamos cómplices de un holocausto cotidiano e ininterrumpido. A mediados de los ochenta, Anders renegó del pacifismo en el que había militado toda su vida de forma tan activa y argumentó que la única solución era la violencia. “Hemos hecho todo lo posible por convencer al mundo y está claro que no vale de nada. El mundo no está amenazado por seres que quieren matar sino por aquellos que a pesar de conocer los riesgos sólo piensan técnica, económica y comercialmente”. La economía capitalista ha llevado el planeta a un callejón sin salida. La situación es tan grave que, hoy día –plantea Anders- el recurso a la violencia por parte de los movimientos antisistema debe considerarse, sin más, legítima defensa. Estamos amenazados, la población mundial está amenazada de muerte, por vulgares hombres de negocios con aspecto inofensivo. “Considero ineludible que nosotros, a todos aquellos que tienen el poder y nos amenazan, los asustemos. No hay que vacilar en eliminar a aquellos seres que por escasa imaginación o por estupidez emocional no se detienen ante la mutilación de la vida y la muerte de la humanidad”. Estas citas están sacadas de un libro titulado Llámese cobardía a esta esperanza, que publicó una editorial marginal que, por supuesto, no ha gozado de la fortuna comercial de los editores de Hannah Arendt.”

sábado, 6 de diciembre de 2008

La caja tonta

La caja tonta, esa gran desconocida, está dejándolo de ser en las dos últimas semanas. Por circunstancias que ahora no voy a aclarar, amenizo las noches hasta altas horas con el televisor encendido, una ocupación que hacía muuuuuuuuuuucho que no desempeñaba. Por este motivo, no dejo de sorprenderme, y no sé si esto es bueno o malo. La capacidad de ser sorprendida por lo que otros ven habitual creo que es muy sana pero no las inspiraciones que me dejan muchas veces boquiabierta. Y os hago un resumen. He visto que existe un programa en Tele5 que se llama “El juego de tu vida”. ¿Sabéis que es? Una copia de la máquina de la verdad pero en esta versión no es con personajes conocidos o del famoseo casposo de nuestro país, sino gente de lo más llana y normal que está dispuesta a contestar todo tipo de preguntas sobre su intimidad, a riesgo de hacer daño a sus seres queridos. El premio máximo son 100.000 €, que tampoco es tanto para todas las cuestiones que tienes que confirmar o desmentir. Las preguntas, que me dejan loca, tienen que ver siempre con la infidelidad, orientación sexual, la solidez del amor entre padres e hijos, si ha robado, si ha cometido prevaricación… es decir, todo aquello que cada uno guarda para sí porque sabemos que puede ser indecoroso confesarlo o simplemente porque queremos evitar herir a alguien. Por ejemplo, se dan preguntas del estilo: “¿Has pensado alguna vez en dejar a tu mujer?”. ¡Pues claro! Si pensar y elucubrar se puede hacer a lo largo de día… Cómo no habrá pensado el muchacho en imaginar una vida diferente. Y eso no significa que tenga intención alguna de hacerlo, pero ya te enfocan la cara de la sufrida esposa con expresión de desconsuelo. ¡¡¡Pero vamos a ver!!! Creo que las personas que acuden a estos programas deben de estar verdaderamente desesperados económicamente o bien, y ésta es una alternativa muy a tener en cuenta, en algunos casos quieren dejar a sus parejas, no saben cómo decirlo y les llevan a "El juego de tu vida", ¡estoy segura!
Otra perla de nuestra televisión es “Mujeres y hombres y viceversa”, un programa al más puro estilo cada oveja con su pareja, solo que esta vez un hombre o una mujer elige entre un conjunto bastante amplio de personas del sexo opuesto. Que digo yo, ¿por qué no lo hacen también para homosexuales? Porque la visibilidad debería estar en todas partes, en este tipo de programas también, aunque no estemos de acuerdo con las bases que los rigen. Bueno, pues el grupo de pretendientas suelen tener unos jaris entre ellas de mucho cuidado, enfervorecidas por la conquista del ser deseado. ¡Chicas! Un poco de dignidad, caray, que sois todas monísimas y si no puede ser el menda del programa, no os preocupeis que más de uno os habrá echado ya el ojo. Los celos no significan en ningún caso que te quieran más o que quieras tú más por lo celosa que te pones, así que hacéroslo mirar, que no es un sentimiento nada bueno.
En fin… Sin embargo, también he descubierto un programa de noticias que está bien, empieza a las tres de la mañana en La Uno, con debate, entrevistas y todo. Fue aquí donde escuché las “fabulosas” declaraciones del farsante Bush, pobrecito, que le engañaron los servicios de inteligencia sobre las armas de destrucción masiva; joder, George, es que no hay de quien fiarse, ¿eh? Qué nos vas a contar que no sepamos… Y también, su desvergüenza le lleva a revelar públicamente que él no estaba preparado para liderar una guerra. Yo a este tío le mandaría al Tribunal de la Haya, directamente…
Total, que las noches las tengo bastante amenizadas y eso que no he hablado de Gran Hermano, que como acaba muy tarde la gala, me veo siempre el final.
No me viene nada mal este acercamiento a la realidad televisiva, con lo despistada que andaba yo, me estoy poniendo al día a una velocidad de vértigo. Ya os estoy viendo las caras, ¡no preocuparse! ¡Que también estoy leyendo! Las buenas costumbres no hay que perderlas nunca.

lunes, 1 de diciembre de 2008

Grandes filósofos

No se puede aprender filosofía, tan sólo se puede aprender a filosofar
Inmmanuel Kant



Hay grandes filósofos, clásicos, presentes en cualquier libro de Ciencias Sociales que se precie y, por lo tanto, reconocidos por la historia. Podemos recordar a Platón, Sócrates, Kant, Descartes, Sartre (por desgracia todos hombres)... Pero también hay espléndidos filósofos, aunque no profundicen mucho en la metafísica, que se encuentran más cerca de lo cotidiano, de lo palpable y lo irremediablemente humano. Y me refiero a aquellos desterrados que aprenden "en la universidad de la vida", como un día dijo otra gran mujer que conocí llamada Heidi Rueda.
Todo esto me vino a la cabeza esta noche, haciendo zapping. Encontré por casualidad la nueva entrega del programa titulado "El coro de la cárcel". Cuando cambié de canal encontré un grupo no excesivamente numeroso de hombres y mujeres que aprendían en un taller de música a cantar canciones, más o menos entonadas, y a reflexionar sobre sus letras. El tema que el profesor les presentó esta vez para aprender fue uno del Arrebato. Ese grupo o ¿solista? (perdonad mi incultura) me inspira cierta ternura porque es un exitazo entre la población de lugares más humildes y enterrados, algo tendrá. Sinceramente, lo conozco por las varias veces que lo han nombrado en la serie de televisión Aída, ya que a la hija de la protagonista le encanta, es capaz de hacerle a su madre mil perrerías para conseguir acudir al concierto del Arrebato. Y sí, lo confieso sin complejos, soy fiel seguidora de la serie; grandes personajes, grandes filósofos representados con ironía y sátira, mucha sátira.
Volviendo al taller de música, los alumnos y alumnas recibieron la noticia de la enseñanza de la canción del Arrebato con júbilo y, de hecho, ya la conocían. Son totales. Y no se trata esta vez de una serie de ficción, ni de ninguna representación teatral. Todos los presos y presas son de verdad, de esos de carne y hueso, que no es tan difícil encontrar a nada que te pares por la calle. Y llegan al alma. Qué incongruencia la de éstas, nuestras Instituciones Penitenciarias, ésas que luego se quejan de lo abarrotadas que están las cárceles y de la falta de presupuesto para mantenerlas en condiciones más óptimas. Y qué asco la gente que piensa que la culpa es de los inmigrantes, que hasta vienen a ocuparlas. Por favor, las cárceles españolas, ¡también para los españoles! Porque encima tenemos que mantenerlos a toooodos, ¿por qué no instituir la pena de muerte? Saldría más barato. Bueno, después de esta ida de olla, me parece una pena que sólo haya contadísimos centros (probablemente con los dedos de una mano en todo el país) que puedan servir de modelo alternativo para el resto de las prisiones. Eso por un lado. Por otra parte, algo falla cuando hay, por ejemplo, chicos muy jóvenes, uno de 18 años al que sus compañeros, también presos, le hablan de que tiene que elegir un camino y no malgastar más de la mitad de su vida en la cárcel, como habían hecho los compañeros que le "asesoraban". Estaba otro caso, que me llamó la atención por su crudeza: una mujer de 39 años, muy castigada físicamente, que había estado desde los 17 en la cárcel y le quedaban sólo tres meses para salir. Desde que había entrado al final de su adolescencia, sólo había vivido en libertad un mes. Pensé en el amargor de esa mujer cuando cruce los muros de la cárcel, porque cuando salga estará perdida en el mundo. ¿Adonde irá? Después de tantos años el desarraigo será casi absoluto, ¿cuánto tardará en volver a entrar? Ojalá que nunca pero no lo veo muy claro.
El "coro" reflexionó sobre la necesidad del dinero, uno de los temas de la canción. Uno de los alumnos comentó algo así como que sin dinero para la sociedad no eres nadie. ¡Filósofo! Una gran puñetera verdad, ¿no? El dinero, la posesión de lo material, te coloca en la escala social, sin dudas, y muchas veces condiciona la manera en que te relaciones. Esta re-re-reflexión no sé cuántas veces re-re- repetida hace falta de vez en cuando, aunque sea muy obvia, sobre todo pensando en la cercanía vertiginosa de las fiestas navideñas (que a ver cuándo las suprimen del calendario). Nuestro "querido" Gallardón ha colocado en nuestra ciudad más bombillas que nunca pero eso sí, de bajo consumo, no vaya a ser que encima le acusen de ser poco sensible a la crisis. Pero una cosa de la que no habla él ni los medios de comunicación (ni uno solo) es de la supresión, hace meses, del servicio que se inició a bombo y platillo cuando Ana Botella era Concejala de Servicios Sociales. Esta asistencia brindaba ayuda a los mayores, una prestación a domicilio que comenzó rodeada de una gran campaña destinada (a proporcionar votos con un lavado de cara) a paliar el número de ancianos que morían solos en su casa, sin que nadie hubiera llegado a asistirlos. Esto significa que la crisis económica ha llegado a Servicios Sociales (por otra parte, permanentemente en crisis, así que no se percibe tanto) pero, ¡milagro!, no afecta a las luces omnipresentes que adornan esta fiesta consumista y repulsivamente capitalista que, de forma soterrada, llamamos Navidad.
Y es que filosofar en las noches en vela da para mucho, como veis.

martes, 7 de octubre de 2008

La era de la información

La semana pasada, durante un viaje de trabajo, tuve la oportunidad de compartir algunos momentos con una señora austriaca, ya entrada en años, que se posicionaba con una actitud hipercrítica hacia la globalización tecnológica. El caso es que hace pocos días el fantástico hablaba de algo parecido. Ella no tenía teléfono móvil, le habían regalado tres o cuatro y los había desterrado al fondo del armario, en una caja de cartón; odiaba la tiranía a la que te podía someter, ya que si querían localizarla para algo realmente urgente, sabrían cómo hacerlo. Es cierto, eso siempre sucede. Por otra parte, Internet le ponía los pelos de punta, esas páginas web que te hablan de cuestiones inverosímiles y que quien escribe no tiene cara ni nombre, que pueden ser ciertas o resultar unas fábulas, bulos, rumores. Yo le comenté, que la globalización probablemente tenía pocos beneficios, pero entre ellos se encontraba, por ejemplo, poder acceder a información de una biblioteca a miles de kilómetros, poder hablar con alguien que está en la otra punta del mundo y cosas similares. Ella me contestó algo que me hizo pensar:
-Tú crees tener una visión crítica hacia la globalización, pero en realidad no la practicas.-
Defendía la tesis de que nadie es consciente cuando hace clic con el ratón, de que hay unos grandes poderosos que pueden manejar toda la información de la que dispones. No quería centrarse sólo en lo meramente económico, de todo lo que se hace ganar a Bill Gates. De repente citó la obra de Manuel Castells, "La era de la información", se sorprendió de que lo hubiera leído, para ella gané puntos como interlocutora, es que son tres tochos de tomos, pero es un libro de referencia que no se debe perder de vista.
Y creo que cuando la mujer austriaca opinaba se refería a este tipo de párrafos del autor, cuando define a la etapa actual como era de la información:“Es un periodo histórico caracterizado por una revolución tecnológica centrada en las digitales de información y comunicación, concomitante, pero no causante, con la emergencia de una estructura social en red, en todos los ámbitos de la actividad humana, y con la interdependencia global de dicha actividad. Es un proceso de transformación multidimensional que es a la vez incluyente y excluyente en función de los valores e intereses dominantes en cada proceso, en cada país y en cada organización social. Como todo proceso de transformación histórica, la era de la información no determina un curso único de la historia humana. Sus consecuencias, sus características dependen del poder de quienes se benefician en cada una de las múltiples opciones que se presentan a la voluntad humana. Pero la ideología tecnocrática futurológica trata de presentar la revolución la ley del mercado se refuerzan la una a la otra. En ambos casos, desaparece la sociedad como proceso autónomo de decisión en función de los intereses y valores de sus miembros, sometidos a las fuerzas externas del mercado y la tecnología”.
http://www.manuelcastells.info/es/