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martes, 31 de enero de 2012

Crisis vs. guerras

La semana pasada fue un gustazo escuchar a Arcadi Oliveres i Boadella, un activista por la paz y la justicia social, profesor de Economía Aplicada en la Universidad Autónoma de Barcelona.

Nos habló de algunas cuestiones relacionadas con la crisis alimentaria, los medicamentos y las farmacéuticas y la escasez del agua. De entre todos los capítulos, expuestos con maestría y, sobre todo, con elocuencia, incapaz de aburrir a nadie, una de las temáticas que trató fue la maquinaria de guerra y su crítica de cómo los países gastan sus presupuestos en los Ministerios de Defensa, cuando las necesidades sociales, sin embargo, son otras muy diferentes.

Los presupuestos de Defensa se distribuyen en personal, mantenimiento e inversiones (I+D,  instalaciones de bases militares, excavación de caminos, armas…) El presupuesto militar se aprueba, como todos los presupuestos ministeriales, cada año. Para elaborarlo no tienen en cuenta el incremento o desaparición de enemigos, sino que toman de referencia las partidas del año anterior, por inercia, para seguir una línea continuista, sin cuestionamientos incómodos y por modernización tecnológica.

Todo esto hace crecer el gasto militar inconmensurablemente hasta llegar a un billón y medio de dólares al año. En España, el gasto militar supone 54 millones de euros diarios, de los cuales 27 millones salen directamente del Ministerio de Defensa y el resto está “escondido” en partidas de otros ministerios. Por ejemplo, la construcción de un avión pertenece al Ministerio de Industria; la construcción de una base militar se hace pasar por Obras Públicas… ¿Por qué? Porque el gasto militar está mal visto por la ciudadanía y más en tiempos de crisis. Para más inri, el Ministerio que menos cumple sus números presupuestados a final de año es el de Defensa, esto ocurre desde hace veinte años atrás, desde la entrada de España en al OTAN.

En cuanto al personal, en el mundo hay 22 millones de militares. ¿Para qué sirven? Nos dicen que para labores humanitarias, sin embargo, Naciones Unidas asegura que para este tipo de emergencias serían suficientes 400.000 soldados. Sin ir más lejos, el ejército español cuenta con 170.000 soldados, de los cuales 20.000 realizan labores humanitarias. ¿Y los 150.000 restantes?

También es curioso el gasto en investigación científica para fines militares. Una pequeña parte de lo que se investiga es la que se vuelca al resto de la sociedad. Lo demás está sacralizado, no se filtra, más de la mitad de las investigaciones militares nunca se hacen públicas por motivos de secreto. Entonces, ¿de qué nos sirve ese pago tan cuantioso si la población nunca vamos a ser lxs beneficiadxs? 

Cuando escucho este tipo de informaciones, me autoafirmo en la idea de que la estupidez humana es infinita. Poblaciones de millones de personas estamos en un juego donde realmente no movemos ficha ni somos protagonistas, sino meras marionetas al servicio de unos pocos que sí les interesa este juego de la guerra. ¿Y si el norte abandonara definitivamente el comercio de armas con el sur? ¿Y si dejaran de investigar sobre bombas y no enrolaran adeptxs para matar a gente? ¿Y si pensaran en formas más optimas de convivencia y en técnicas de negociación? No sé, a lo mejor ya no seríamos seres humanos...

 Para más info visita In.Ci.So. Instituto de Ciencia Social Crítica

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Día Mundial del VIH/Sida

Víspera del 1 de diciembre, Día Mundial del VIH/Sida. Por fin datos actualizados sobre las transmisiones del virus recién publicados por el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad, unos números que, de alguna manera, evalúan nuestro trabajo. Y siento que no sacamos buena nota. También son muchas las autocríticas vertidas entre profesionales y activistas que trabajamos con un mismo fin, la prevención y la salud sexual.

El Informe de Vigilancia Epidemiológica del VIH/Sida en España revela que las transmisiones continúan in crescendo, no es novedoso. De los 2.907 casos diagnosticados en 2010, un 46,1% de los diagnósticos pertenece a hombres que tienen sexo con hombres (HSH) y un 33% del total corresponde a personas heterosexuales. Mientras que la tendencia en HSH es al alza, la transmisión heterosexual se estabiliza, pero no disminuye claramente, como ocurre entre las personas usuarias de drogas inyectables.


Tampoco podemos detenernos para fustigarnos. Especialmente esta noche que comienzan los actos conmemorativos y mañana, serán momentos para ofrecer nuestro recuerdo a aquell@s cuya vida fue arrebatada por el Sida. Será el momento de aunar más fuerzas si cabe y gritar cada vez más alto que esta pandemia existe, que está más cerca de lo que pensamos y que es cosa de todos y todas. Que si el VIH no discrimina por clase social, género, procedencia ni edad, por qué hay tanta gente olvidadiza que piensa que esto no va con ell@s, incluidas nuestras autonomías, que cada vez están dedicando menos recursos a la prevención del VIH.

In Memoriam.

(Y, si quieres, visita la web "Retrátate ante el VIH", una campaña de solidaridad con las personas seropositivas)

viernes, 26 de agosto de 2011

El niño pequeño

Os copio este cuento... que invita a la reflexión sobre el sistema educativo y sobre su deconstrucción, para poder inventar otro sistema válido, integrador, creativo, reflexivo y mucho más libre.


Había una vez un niño que comenzó a ir a la escuela. Una mañana la maestra dijo: “Hoy vamos a hacer un dibujo”. “¡Qué bien!”, pensó el pequeño. Le gustaba mucho dibujar de todo: vacas, trenes, pollos, tigres, leones, barcos. Sacó su caja de lápices y empezó a dibujar, pero la maestra le interrumpió: “¡Esperen! Todavía no he dicho lo que vamos a dibujar. Hoy vamos a dibujar flores”. “¡Qué bien!”, pensó el niño. Le gustaba hacer flores, y comenzó a dibujar algunas muy bellas con sus lápices violetas, naranjas y azules. Pero la maestra intervino de nuevo: “¡Esperen un momento! Yo les enseñaré cómo se dibujan las flores”. Y tomando una tiza, pintó una flor roja con un tallo verde. “Ahora”, añadió la maestra, “pueden comenzar”. El niño miró la flor de la pizarra y la comparó con las que él había pintado. Le gustaban más las suyas, pero guardó silencio. Volteó la hoja y dibujó una flor roja con un tallo verde.


Otro día la maestra dijo: “¡Hoy vamos a modelar con plastilina!”. “¡Qué bien!”, pensó el pequeño. Le gustaba la plastilina y podía hacer muchas cosas con ella: víboras, hombres de nieve, ratones, carros, camiones. Empezó a estirar y amasar su bola de plastilina. Pero, al momento, la maestra interrumpió: “¡Esperen, aún no es tiempo de comenzar! Vamos a hacer un plato”. “¡Qué bien!”, pensó el pequeño.


Le gustaba modelar platos y empezó a hacerlos de todas formas y tamaños. Entonces la maestra le detuvo de nuevo: “¡Esperen, yo les enseñaré cómo!”. Y les mostró cómo hacer un plato hondo. El pequeño miró el plato que había hecho la maestra, y luego los que él había modelado. Le gustaban más los suyos pero no dijo nada. Sólo modeló otra vez la plastilina e hizo un plato hondo, como la maestra había indicado.


Muy pronto el pequeño aprendió a esperar a que le dijeran qué y cómo debía trabajar, y a hacer cosas iguales a las de la maestra. No volvió a hacer nada por sí solo.


Pasó el tiempo, y el niño y su familia se mudaron a otra ciudad, donde el pequeño tuvo que ir a otra escuela. El primer día de clase, la maestra dijo: “Hoy vamos a hacer un dibujo”. “¡Qué bien!”, pensó el pequeño, y esperó a que la maestra le dijera lo que había que hacer, pero ella no dijo nada. Sólo caminaba por el aula, mirando lo que hacían los niños. Cuando llegó a su lado le preguntó: “¿No quieres hacer un dibujo?”. “Sí”, contestó el pequeño, “pero, ¿qué hay que hacer?”. “Puedes hacer lo que tú quieras”, dijo la maestra. “¿Con cualquier color?”, preguntó él. “¡Con cualquier color!”, le respondió la maestra. “Si todos hicieran el mismo dibujo y usaran los mismos colores, ¡cómo sabría yo lo que hizo cada cuál!”, añadió. El niño no contestó nada, y bajando la cabeza dibujó una flor roja con un tallo verde.

 "El niño pequeño". Helen Buclelin.

miércoles, 20 de julio de 2011

Cuando el mundo da vueltas al revés...

Ahora me acuerdo muchas veces de un libro que he mantenido perdido en mi memoria durante muchas años. No sé por dónde andará, imagino que en alguna caja del desván de mis padres. Se titula "Mercedes e Inés o cuando la Tierra da vueltas al revés" de Consuelo Armijo. Un título intensamente descriptivo para los tiempos que corren. Se trata de un libro infantil, pero no es un cuento, sino la historia de cómo una niña llamada Inés se hace amiga de Mercedes, una señora a la que se le ocurren todo tipo de cosas absurdas. Y, junto a ella, lo más sorprendente, grotesco o surrealista podía suceder. Es una historia genial, rebosante de fantasía e imaginación. Y recuerdo cómo mi maestra de... 4º ó 5º de E.G.B. se desternillaba de risa cuando leíamos en voz alta, en esas clases de lectura, alguno de los capítulos. Le encantaba su protagonista, Mercedes.

Y lo curioso es que a veces, muchas, más de las que me gustaría, siento que nosotros y nosotras estamos encadenados de alguna manera a esa historia, dando vueltas al revés. Sólo que en nuestro caso, no nos acompaña ninguna niña pizpireta ni ninguna señora resuelta con ideas de perogrullo. Ni tampoco hace reir, sino que produce una tristeza abrumadora, una pena insondable y profunda decepción. Eso me ocurre cuando abro la página cada mañana de alguno de los periódicos que suelo leer, pero hoy, más que otros días, no sabría decir por qué, tal vez por el hastío de varias semanas leyendo sobre lo mismo. Las noticias sobre tramas de corrupción nacionales e internacionales son las reinas de la actualidad. Crisis y más crisis con sus correspondientes reformas. Desahucios injustos y una banca devoradora de humanos. Televisión sensacionalista y cutre...

Como diría el gran Gandalf el gris, "aciagos tiempos nos ha tocado vivir".

jueves, 19 de mayo de 2011

Mayo de 2011

A mí también me pasaba. Estaba hastiada y rabiosa. Con lo peleona que soy y, desde hace tiempo, me sentía en un cierto letargo, no creía que las cosas fueran a cambiar por mucho que me enfadara, había perdido la esperanza y no estoy hablando de la Aguirre que, por desgracia, no la perdemos de vista ni a tiros.

Recortes sociales fuera del programa del gobierno, un gobierno que en el momento crucial no se ha atrevido a liderar una política alternativa en Europa que no fuera el voraz capitalismo neoliberal dictado por Alemania y el FMI ¿Qué ha sido del intervencionismo económico del que hablaron al comienzo de la crisis? Y esto, seguido de indignantes inyecciones millonarias  a la banca. En los medios, el PP y el PSOE siempre a la gresca, aburridos, sin nuevas propuestas que no fueran "sí bwana" a los mercados; una Comunidad de Madrid con unos servicios "públicos" deteriorados, especialmente la sanidad y la educación, y donde es cada vez más difícil vivir; equilibrios infinitos para llegar a fin de mes, un Alcalde faraónico que inventa una ciudad para el mercadeo, para las empresas privadas, para el turismo y no para sus habitantes... 

Tramas de corrupción tapadas con mentiras, provocando sólo que queden aún más en evidencia, si cabe; un estilo de vida en la que sólo es posible la sumisión a los poderosos, donde falta el tiempo para disfrutar con l@s nuestr@s, para pensar y reflexionar qué es lo que queremos, para ser críticos y actuar.

Son muchas las tonterías e incoherencias que he estado escuchando desde los medios de comunicación estos días sobre los movimientos 15M. Un movimiento social que ha comenzado a trabajar propuestas concretas, que no es sólo una pataleta. Pero los medios y los políticos aún no se han enterado de qué va esto.

Sin ir más lejos, Gallardón ha dicho esta mañana que no ha fallado el sistema, sino el gobierno. Que noooo, chico, aún no te has enterado. Creo que si el PP hubiera estado en el poder el resultado hubiera sido el mismo o aún peor. Porque representan un sistema injusto y lo legitiman, les parece válido, no promueven otro tipo de políticas que no favorezcan siempre a los mismos. Porque la mayoría de la clase política sólo se mira el ombligo y no tienen ni idea de cuál es la realidad de la calle. No trabajan por el bienestar común, sino por suyo propio. ¡Si lo antiguos filósofos griegos levantaran la cabeza!

En la Puerta del Sol estos días he visto mucha gente joven pero también de todas las edades, jubilados, de treinta y tantos, cuarenta y tantos, cincuenta y tantos... Estamos tod@s. Yo mismamente no sé si cumplo el perfil que ya han dibujado en los medios de comunicación. Tengo treinta y pocos y soy del grupo muuuy privilegiado de tener trabajo, además, uno que me gusta y en un sector que yo misma he elegido. Soy una suertuda, puede ser. 

Dicen que la gente que se concentra en las plazas piden la abstención. En mi caso (que es el de muchas personas que están o han estado en Sol) he votado desde la mayoría de edad, hasta en las europeas, que hubo una abstención amplísima. Siempre he votado al mismo partido, uno minoritario, que si leéis algún post de más abajo, sabréis cuál es. Y no me guste el sistema, es injusto, atropella a los más vulnerables, no es humanista sino pesetero a más no poder; sin unos valores éticos: para conseguir pasta, todo vale. Fomenta la competitividad, la envidia, los altercados, la desconfianza, las angustias de qué vendrá mañana... Una mano invisible que maneja nuestras vidas a sus antojo como meras marionetas. Y es que nos adormece para que no le demos problemas; mientras consumamos, todo está bien, así no molestamos, cualquier cosa que pensemos que se sale de "lo normal" es duramente criticado, exterminado antes de su florecimiento. 

Me pregunto, ¿qué hay de peyorativo en ser antisistema? Sin embargo, dedican horas de tertulia a desprestigiarnos. Aquí os dejo un artículo de Juan Carlos Escudier sobre "los antisistemas", donde está francamente bien explicado. Las personas que hemos estado y que volveremos a Sol, que nos concentramos durante unas horas, todo el día o simplemente un ratito, el que se puede, para apoyar este movimiento social, son muy heterogéneas, pero me temo que se caracteriza por ser crítico, propositivo, pacífico y fundamentalmente de izquierdas, aunque haya personas que no se identifiquen con ninguna ideología concreta. No está Rubalcaba detrás ni ningún personaje del PSOE, ni tampoco engrosa a personas conservadoras, justamente, las más contrarias a los cambios, vamos, que yo no las he visto.

Se fomenta la asistencia a las urnas, ya que es una de las escasa vías actuales de participación, pero se lanza el mensaje de que no se vote a los dos partidos mayoritarios, es preciso una mayor diversidad en el Congreso, o si lo prefieren, que se vote en blanco. Pero la movilización no es para quedarnos en nuestra casa el domingo sino para ser testigos de un cambio que se concretará en estos días mediante propuestas elaboradas en asamblea. Uno de los caballos de batalla será  la Ley Electoral.

También he escuchado que por qué no se han ido a la Moncloa, como le gustaría a Esperanza Aguirre. Pero es que no hay nada más visible en Madrid que la Puerta del Sol. Se ha perseguido visibilidad y reivindicación, fomentar las plazas de nuestras ciudades como lugares de encuentro y no como sitios de paso, tal como se ha planificado en Madrid, que se ha convertido en la ciudad con las plazas menos acogedoras de nuestro país.

Soy consciente de que no voy a vivir nunca mejor que mis padres, que la inestabilidad laboral me perseguirá hasta el fin de mis días; no sé si podré tener jubilación; no sé si conseguiré mejorar, en función de mis logros profesionales y mis responsabilidades, mi salario anual; no sé si podré ser madre y poder ofrecer a mi hij@ un mundo digno en el que vivir...  Tengo un montón de motivos imparables para estar indignada, para sentirme hastiada, para estar en la Puerta del Sol cada día y para votar el domingo en las urnas. Pero todo esto va acompañado de una gran ilusión por volver a creer que es posible otra manera de hacer las cosas.


Hablando de todo un poco, ya sabéis que tiendo al barullo, no sé si recordaréis una histórica promesa que suscribieron 189 jefes de estado y de gobierno durante la Cumbre del Milenio, en el año 2000. Para el año 2015 se supone que ese objetivo debería estar cumplido y, sinceramente, a razón de tres/cuatro años que faltan, la pobreza en el mundo no ha hecho más que aumentar.

Para más información sobre el significado de la abstención y del voto en blanco, pinchad aquí

martes, 26 de abril de 2011

¿Qué es copiar?

Me lo habían aconsejado varias personas, no sólo por las opiniones y el debate recogido sino porque también ofrece información veraz sobre los derechos de autor y la difusión de la existencia, aún tan poco explotada, de la licencia Creative Commons.

Estos días de descanso he podido ver, ¡por fin! "¡Copiad, malditos!", documental peculiar y novedoso, producido llamativamente por TVE. Llamativo porque la Ley Sinde está a puntito de salir y, sin embargo, han contribuido a la realización del documental que no es precisamente un halegato a favor de la nueva ley que está por llegar. Peculiar por la estructura narrativa. El espectador hace el seguimiento sobre la marcha, junto con el narrador, de los pasos para deducir qué tipo de licencia le conviene más, aunque obviamente, desde el principio, el director está más inclinado a la posibilidad de una difusión libre. Novedoso porque nunca antes había oído hablar en una obra audivisual (que no debates televisivos o noticias de prensa), sin pelos en la lengua, sobre las ventajas y desventajas de un copyright, o de los efectos colaterales de ser socio de la SGAE, u otra organización de gestión de derechos de autor, que desde hace tiempo considero unos chupasangres...

Pero lo que más me ha llamado la atención en esas campañas contra la piratería son algunos nombres que para mi, sorprendentemente, defienden una postura que privatiza la cultura en manos de unos pocos, cuando creo que debería estar al alcance de todo el mundo, de la forma más horizontal posible. ¿Victor Manuel? ¡¡Pero si era comunista!! ¿Rosendo? ¡Qué decepción! Entiendo algunos matices del discurso, compartir no debe ser obligatorio sino lo deseable, pero me da la sensación que quienes defienden estas posturas criminalizadoras hacia el ciudadano de a pie son viejas glorias, en un tiempo atrás con un buen estatus artístico, que han visto como su cuenta corriente se ha ido desinflando. Porque los grupos y compositores que aún tienen tirón hacen conciertos y, de hecho, muchos mantienen que internet es muy democrático y, por lo tanto, existe mayor difusión de su música, álbumes que, de otro modo, no compraría el mismo número de gente que sí escucha su música en la red y se anima a ir a un concierto.

Apocalíptico, al final, José Manuel Tourné, director general de la Federación para la Protección de la Propiedad Intelectual, dice que si no se protegen los derechos de autor, no habrá nadie que quiera dedicarse a crear. Lo cierto es que desde mi punto de vista crear es, por suerte, un concepto tan amplio, que no estoy ni una pizca de acuerdo con esa afirmación. De hecho, el ser humano crea porque se le ocurren cosas, así, sin más, suele compartirlas (al menos a eso debemos educar a nuestros pequeños y mayores), pasa de manos, evoluciona, una idea u obra inspira muchas otras que llaman derivados... ¡es enriquecedor! Y eso no quita que tengan derecho a cobrar por un trabajo que realizan... no me parece incompatible. ¿Pero cuántas veces hay que cobrar por el mismo trabajo?

Parece que sólo defiende a aquellos que producen una creación con la finalidad de ser rico, entonces sería más aconsejable dedicarse en una farmacéutica a cobrar patentes de todos los medicamentos y vacunas imaginables. Mucha gente, entre la que me cuento, trabajamos por un salario, pero también hacemos muchas cosas desinteresadamente, en nuestro tiempo libre, desarrollamos  ideas que compartimos, que difundimos, que sabemos que provocan otras... y también copiamos lo que han hecho otros, lo versionamos. Mi respuesta a la pregunta "¿Qué es copiar?" sería copiar muchas veces es una puerta a la inspiración y, por supuesto, hay que citar a quien se copia.

Para visionar el documental o/y descargártelo pincha aquí. Muy buen trabajo. También te animo a visitar su blog ¡Copiad malditos! Derechos de autor en la era digital

lunes, 18 de abril de 2011

De cómo estar demodé y soportarlo

Odio ese concepto ambiguo, que no sé quién decide, que se llama moda de temporada y que quiere dictar cómo me tengo que vestir. Igual que detesto que esa “mano invisible”, al modo Adam Smith, pretenda que todas y todos vistamos igual, nos homogenice sin tener en cuenta características propias e intrasferibles. Y me temo, lo observo todos los días, que esta tiranía afecta más intensamente al género femenino. Sin embargo, no se vive como tal, como una imposición, sino que se acata diligentemente y eso me exaspera aún más.

Y es que tengo mal recuerdo de uno de los días de la semana pasada en el que busqué y rebusqué, de tienda en tienda, desesperadamente, unos vaqueros, unos normales. Pues no, no hay, o los quieres de pitillo o los quieres de pitillo, oye, que no había manera. [Y hay que ver lo estirados que son en la cadena Mango, ¿no?] Que nooo, que no quiero ir embutida, si ya tengo de esos pantalones porque desde hace unos años es imposible encontrar otra cosa. La alternativa a los pitillo son unos vaqueros pirata, que no te llegan al tobillo. ¿Pero por qué es tan complicado? Cada año año se lleva tal cosa o cual otra y no hay forma de encontrar ningún clásico, o al menos algo fuera de lugar (fuera de lugar para la moda de temporada, claro). Inadmisible.

Menos mal que tengo una amiga con grandes ideas que me habló de una tienda cercana al rastro y que pasa totalmente desapercibida. Tiene un escaparate con ropa de profesionales (camareros, monos de trabajo, etc) y, en su interior, están atestadas un montón de cajas de cartón con vaqueros. Pues ahí los encontré, unos vaqueros, normales, ni anchos ni estrechos, ni de cintura muy baja ni alta. Lo cierto es que tiendo a los pantalones de pata ancha, pero ya he asumido que mi estilo está demodé, jeje, sabré soportarlo.

Y llegó la segunda lucha, la de la ropa interior. Increíble pero cierto. Son trágicas las pesquisas para encontrar un sujetador que no tenga miles de rellenos distintos, que no ensalce el pecho, que lo haga dos tallas más grandes o yo qué sé…  que lo convierta en todo lo imaginable en las fantasías masculinas (y algunas femeninas) menos natural. Si es que yo quiero uno que no tenga de ná, por favor, que el relleno ya lo pongo yo, que no necesito más, si yo estoy contenta con el tamaño y la forma. Pues no, que no puedes estar a gusto, que tienes que llevar uno que haga el pecho... diferente. Si ya es fastidioso de por sí el sujetador, con todo su significado cultural y que te encorseta bajo las normas de "buena chica" no entiendo por qué nos lo siguen poniendo tan difícil.

Que parece que esto de ir a contracorriente, o más bien, eso que yo creía que era tan común al resto de los mortales, de intentar ponerse lo que te es cómodo y práctico, intentando que sea lo más compatible posible con estar mona, no es tan habitual como me parecía.

Y es que me sorprendo a mi alrededor, en la calle, tacones imposibles, que su incomodidad obliga a andar con extrañas poses quedando hasta ridículo; bermudas cortísimas con medias en pleno invierno (pero coño, qué frío, ¿no?), botas altas con falda en verano, (¿no se te cuecen los pies?); escotes a punto de explotar (¿en serio eso es una oda a la comodidad?) y un sinfín de ejemplos que no sé a quién se le habrán ocurrido semejantes perversiones. Y lo peor, que una gran parte de la población hace seguimiento grotesco sin cuestionamiento alguno de lo que nos viene bien a cada una/o. Bueno, es lo que hay, ya somos mayorcitos y mayorcitas para decidir por nosotros/as mismos/as, ¿no?


[Os dejo el enlace de esta historia con moraleja titulada "El maltrato sutil", que está relacionada con la temática del post. No estoy de acuerdo con el final de la historia: una cosa (las imposiciones sociales) no tiene que llevar necesariamente a la otra (el maltrato). No obstante, la reflexión es imprescindible para empujar los cambios.]

domingo, 6 de febrero de 2011

Hikikomori, jóvenes invisibles

Hikikomori. Aislamiento. Se trata de un fenómeno social (antisocial) que se da en adolescentes y jóvenes adultos varones japoneses, al parecer el único país, de momento, en el que se ha detectado esta dolencia.

No había oído hablar antes de ello, a pesar de que no es nuevo. Se comenta a menudo en los medios de comunicación los cambios entre los jóvenes, en cuanto al nivel cultural, que tiende a la baja. Sin embargo, las nuevas tecnologías ponen a su alcance todo tipo de información, fácil de conseguir. Se habla también del gran alcance de las redes sociales en internet y que es muy posible que las habilidades sociales individuales y la interacción social cara a cara esté mermando. Esto en nuestros países occidentales. Otra de las tendencias, es que en las últimas décadas, especialmente en los países nórdicos, la gente tiende a vivir en sus apartamentos "single" y que la familia extensa ha perdido claramente importancia.

En España el concepto de familia también ha variado, pero positivamente, hacia la diversidad, aunque existan grupos de ideología ultracatólica que no aceptan de ningún modo que se viva de una manera diferente a la que dicta la jerarquía eclesiástica, como si sólo hubiera una única forma de hacer las cosas, una única forma de vivir. Por suerte, no es así. Aunque aquí tenemos a nuestra maravillosa generación ni-ni (ni estudian-ni trabajan) de la que tendremos que responsabilizarnos en algún momento y veremos qué consecuencias sociales conllevará, nada bueno, seguro.

De este documental de la BBC, titulado "Hikikomori, jóvenes invisibles", me chocan algunos detalles de la idiosincrasia japonesa. Por ejemplo, cómo entienden el respeto en la familia, distinto de nuestra forma de ser, en cuanto a cómo afronta uno de estos casos una familia japonesa, de clase media, aparentemente "normal" (que cada cual entienda "normal" como mejor le parezca). Los chicos son capaces de recluirse voluntariamente en una de las habitaciones de la casa, que puede ser su habitación o una sala común, sin tener ninguna comunicación con nadie. Se dedican a jugar en la consola o ver la tele. Esto puede durar años, de hecho, el tiempo que la familia se toma hasta dar la voz de alarma es de ¡cuatro años! Y que les suceda algo así en una casa es algo vergonzoso desde el punto de vista social.

La familia sigue proporcionándole la comida desde el otro lado de la puerta, aunque se haya desencadenado una gran drama familiar. Increíble la acumulación de basura en la habitación del recluso, abandonan totalmente la higiene personal y así... se convierte en una situación insostenible.Simplemente inquietante...

¿Cuáles son los valores que estamos cultivando para que esto se extienda? ¿El hedonismo y la inmediatez? Sobre esto, leí un artículo en la página La Petite Claudine muy interesante: "Leemos más que nunca pero no nos enteramos de nada, porque, como le ocurre al protagonista de Mad Men, ya sólo nos gustan los principios de las cosas. Todo lo que no nos proporciona la satisfacción inmediata de lo fresco, el subidón de lo nuevo o la velocidad de una introducción nos resulta insoportablemente aburrido." 

¿O la feroz competitividad? No sólo la de los mercados, también en un sentido micro, por un puesto de trabajo, por ejemplo... La competencia por escalar en la empresa privada. Esto junto a la desvirtuación de la solidaridad son consecuencias del neoliberalismo monstruoso. ¿Seremos todos un poco cómplices?


Para la reflexión...


Por cierto, si queréis ver el documental sobre hikikomori, podéis pinchar aquí.

viernes, 17 de diciembre de 2010

La que se ha armado

 Qué semanas de noticias tan intensas. Las dos más destacables son Wikileaks y el sabotaje de los controladores. Y a pesar de tanta información vertida por los medios de comunicación, no tengo las cosas claras ni sobre lo uno, ni sobre lo otro.
Sobre Wikileaks, de momento, poco se ha filtrado que no se supiera ya. Las opiniones de tal o cual diplomático sobre uno u otro líder o ministro, no me deja de parecer mero chismorreo. Y es que, todo el mundo cotillea sobre banalidades, no sólo Belén Esteban. Pero en absoluto me parece gravedad de estado.

El apartado que más me indigna probablemente es el de José Couso, pero es que encima, no han dicho nada que no supiéramos o intuyéramos, que el gobierno de EEUU, claramente, estaba presionando a los gobernantes españoles para tapar la boca a los familiares que gritaban justicia y que todo quedara en aguas de borrajas. No sé de dónde saca la fuerza esta familia, el caso es que el gobierno de EEUU sólo ha conseguido su propósito a medias; pero Wikileaks le ha aportado unas pruebas sin las cuales no hubieran podido denunciar al gobierno por su pasividad y su complicidad con EEUU, al fiscal general del Estado, al fiscal de la Audiencia Nacional y al presidente de la sala de lo Penal. Y este chantaje ya lo había percibido la familia de Couso hace años, ahora pueden leerlo y aportar pruebas, pero no mejora en absoluto la situación.

Es posible que el líder de Wikileaks, recientemente puesto en libertad bajo fianza, esté siendo víctima de un complot. Me creo perfectamente que tramas como las de la película “Enemigo Público” puedan darse en ese país de enfermos de poder, si seguro que piensan que ellos inventaron el bien y el mal y por eso se encuentran moralmente por encima de ambos. No sé si Assange es el responsable de las agresiones sexuales por las que se le acusa… no estuve allí para comprobarlo, pero es todo tan casual que hace sospechar.

Y me pregunto, toda esta opinión pública, enfadada y agresiva, que parece no existir el resto del año pero de repente ha cobrado vida durante la crisis de los controladores… ¿no se enfadan de la misma manera cuando azotan sus derechos laborales, cuando nos dicen que nos jubilemos ¡a los 67!? Y en determinadas comunidades autónomas, como la de Madrid, se están cargando el sistema público sanitario, la enseñanza empeora notablemente y oye… que ni mú, ni medios de comunicación abalanzándose sobre la noticia ni población histérica. Y es que desde arriba lo hacen bien, así, despacito, sin hacer ruido… y todo cuela, porque todo el mundo lo da por perdido. Sin embargo, todas las personas que esperaban y desesperaban en el aeropuerto a que le dieran una solución sobre su vuelo, seguían allí alentados, imaginando encontrarla… Tal vez hayamos perdido la esperanza de conseguir o mantener otros muchos derechos, de ahí este estado de ánimo apático y resignado.

Sin embargo, qué peligroso me parece posicionarse sin cuestionar, en el lado de las medidas extremas del gobierno. Porque sí, es posible que el comportamiento del colectivo de controladores haya sido extralimitado, es posible que el colectivo de trabajadores sea usurero y ambicioso con su salario. Un, dos tres, responda otra vez... Dígame colectivos de trabajadores que desean ver mejorado su sueldo o al menos que se mantengan sus privilegios laborales (tic tac). TODOS. Empezando por la clase política o los empresarios, que se embolsan todos los beneficios de sus empresas mientras echan a empleados a la calle "por la crisis". Entonces me parece peligroso echar piedras contra nuestro propio tejado. Si hay un convenio, aunque esté obsoleto, pero es por el que se han regido durante este año de trabajo, que habla de unas determinadas horas trabajadas al año, eso también es razonable que se cumpla y que no se sobrepase; y ningún decretazo puede decir que si hemos estado de baja, enfermos y hemos tenido la suerte de disfrutar de vacaciones, debamos recuperar esas horas, que nos pertenecen POR DERECHO. Esas normas, son comunes al resto de trabajadores y trabajadoras, da igual a lo que te dediques. Y no creo que sea justo... independientemente de lo que me parezcan los controladores como colectivo, simplemente me estoy refiriendo a ellos como trabajadores y según las escasas armas legales.

El derecho a la información es básico para ser capaces de juzgar en mejores condiciones qué es lo que queremos y considerar que elección debemos tomar. Estas noticias bien pueden inspirar un guión de cine, contextualizado en un estado de emergencia aérea o bien en una trama de espionaje gubernamental.
Pienso que en estos asuntos no hay buenos y malos, no todo es blanco y negro, en estas cábalas los matices de colores son múltiples y las relaciones de poder, a veces tan complejas, enmarañadas, opacas e inhumanas, superan la crueldad y la ferocidad de cualquier personaje malvado de ficción.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Los misterios de Morfeo

Entre los temas que siempre me han llamado la atención, por los enigmas que encierra, se encuentra la capacidad para (re)crear mientras se duerme. Probablemente porque siendo algo tan normal, que sucede todos los días, a la vez me resulta inexplicable, emocionalmente arrollador y secretista. La mente realiza construcciones cognitivas aun cuando nosotros mismos no somos conscientes de ello, revelándose para las personas que desconocemos su funcionamiento como un centro de actividad inabarcable.

Mi personaje de miedo preferido era Freddy Krueger (lo es aún). Me flipaba la idea de alguien que tenía la capacidad para adueñarse de tus sueños y asesinarte mientras simplemente dormías. Y fantasías que comenzaban en tiernas historias se tornaban de repente en pesadillas en las que quedaban atrapados. Esa sensación de auténtica vulnerabilidad me impresionaba mucho más que ser perseguida por cualquier otro malévolo protagonista que fuera armado hasta los dientes.

Y pensaba que si Freddy Krueger regresaba, yo podía tener todas las papeletas, porque soñaba muchísimo hasta hace un año; pesadillas de todo tipo y también, por suerte, alguna que otra historia que no tiene que ver con el miedo, aunque de esas recuerdo muchas menos. Hasta he colgado cerca de la ventana el atrapasueños, ¿será que funciona? He leído que todo el mundo sueña entre cinco y seis veces durante la noche, cuántas historias sobrevuelan la ciudad en las horas nocturnas... Cuántos momentos en los cuales el inconsciente es libre, sin moral enjuiciadora ni educación adquirida.

ORIGEN es la película que vi hace un par de meses cuya trama gira en torno a la construcción de los sueños, con trabajados efectos especiales. Me gustó mucho y, sinceramente, me importa poco si el guión deja cosas pendientes o mal explicadas, ya que el mundo onírico no tiene por qué seguir las normas del mundo real. Lo que más me llamó la atención es que los personajes se introducían en los sueños con la intención de colarse en el subconsciente de una persona y así cambiar sus ideas… El detalle de poseer un símbolo material, que nos permite distinguir mediante el tacto y su uso si ya hemos despertado… o bien continuamos en un “camino real hacia el inconsciente” como describiría Freud. Parece que entre sueños también es posible perderse… y proyectar.

lunes, 9 de agosto de 2010

OFF

Me he sentado en una especie de jardín antes de dormir unas horas. Y las reflexiones se han sucedido y los sentimientos y las vivencias. Me he hecho de nuevo las preguntas tantas veces repetidas: ¿Por qué otra vez en la India? ¿Por qué otra vez experimentando incomodidades, fatigando el cuerpo, a la búsqueda de lo que reside dentro de uno y no fuera? ¿Por qué?
[...]
Esta búsqueda eterna que emprende todo buscador serio, rastreador incansable de lo Inmenso, de lo Incondicionado, es el mayor sentido que podamos proporcionarle a la existencia y el único modo real de aspirar a una consciencia más evolucionada que pueda modoficar verdaderamente nuestra vida interior. Yo he buscado en la India, he convertido la India en el terreno de mi búsqueda, pero otros sentirán su "centro de poder interior" en otras latitudes, y en última instancia es en el corazón donde hay que buscar y hallar.

La India que amo. Ramiro Calle
Editorial Kailas


Nos leemos en septiembre...

jueves, 11 de marzo de 2010

Qué vamos a quemar

Cada 8 de marzo cantamos "¡Vamos a quemar la Conferencia Episcopal!". Pues bien, basta de amenazas, ¡hagámoslo! Nos quitaremos de en medio muchos disgustos. El siguiente, su nueva campaña en contra de la ley que regula la interrupción voluntaria del embarazo recién estrenada. Es poco lo nuevo que tengo que aportar pero no quería dejar pasar de largo mi derecho a la pataleta.

Haciendo un ejercicio de caridad se han gastado un pastón, 150.000 € según datos de El País, para llevar a cabo una campaña de chantaje emocional y no para ayudar a muchos países empobrecidos donde se mueren de hambre. ¡Hale! Para que este año tod@s os acordéis de marcar la X en la declaración de Hacienda y permitir que se lo fundan en la supresión de derechos para una parte importante de la población, que es la actividad que más les pone.

La campaña “¡Es mi Vida!... Está en tus manos” da voz “a los que van a nacer o que acaban de nacer, que no tienen voz, que están indefensos pero que tienen derecho a vivir”. Con estas palabras presenta su perversión el portavoz de la Conferencia Episcopal. Ya que las iglesias se están quedando vacías, han decidido hablar por las células de todo pichichi, incluso de los que aún no tienen criterio propio, porque la Conferencia Episcopal ya sabe lo que nos conviene a los demás. Si es que no tiene nombre. Y no, Monseñor Camino, la mentira es pecado, que está escrito en los mandamientos que se debería saber de carrerilla, la nueva ley no quita ningún derecho a las madres gestantes, de hecho, no les influye absolutamente en nada. Quien quiera ejercer su derecho a la maternidad, puede hacerlo, como siempre. Estoy harta de su demogagia, de su hipocresía y de sus patologías mentales, las que pretenden contagiar al resto de la sociedad.

No acaba ahí, con la nueva regulación del aborto, "el Estado da licencia para matar y deja de ser garante del bien común", definitivamente están chiflados. Exclusiva: ¡Nuestro país es agente 007! El Estado democrático no se erige como árbitro de la vida humana, sino como garante de derechos para todos y todas. Entonces, a su juicio, ésta debe ser sustituida por otra ley que sería más justa, que olería a prohibición, seguro, como lo arreglan todo. Es decir, todas a parir como conejas, que luego ya les educan, cuidan y mantienen ellos en función de sus "valores", esos que claman por las vejaciones y asesinatos en nombre de Dios; la represión con moralina, la pederastia no reconocida en sus filas, la condena de la homosexualidad, la desigualdad de clases (ellos siempre van del lado de los poderosos) y de género (por supuesto, todas a casa, y si puede ser, con burka, que somos malas mujeres desde que nos vestimos como putas y decidimos sobre nuestro cuerpo), ellos sí que saben lo que nos conviene.

Cuando no se tienen argumentos, siempre aparece dios, para eso lo inventaron, ¿no? Para castigar y otorgar letimidad a todo aquello que no la tiene por méritos propios, desde dictaduras políticas a delitos cometidos por la Iglesia. Y no lo digo por decir, ocho años de catecismo en mi infancia me avalan. Lo que olvidan por casualidad es comentarnos, aunque sea de pasada, que en los Evangelios apócrifos, esos que tacharon para no ser difundidos, Dios no tenía claro ni lo que quería del ser humano, que tal vez era un ente del género femenino y muchos más interesantes cuestionamientos de la "palabra de Dios", que merece la pena leer.

No le conozco y dudo mucho de su existencia, pero si hubiera una fuerza mayor todopoderosa, estaría del lado de la Teoría de la Liberación y se haría colega de Leonardo Boff y de los párrocos de Entrevías y huiría despavorid@ del Papa y de Rouco Varela, Monseñor Camino simplemente le daría grima.

jueves, 31 de diciembre de 2009

Final y comienzo

El estreno de año conlleva el intercambio de agenda y, para mi, esto tiene algo místico. Primero, porque va a ser la sana compañera mental y física durante los próximos 365 días, por lo tanto, debemos seleccionar exquisitamente el instrumento que nos resultará cómodo y agradable. Segundo, porque soy de las que repasan los apuntes de la agenda que me dispongo a abandonar, mientras copio los días de los cumpleaños, para que no se me olvide ninguno; mientras miro todas aquellas cosas que tuve apuntadas durante meses y dejé colgadas en sus páginas; aquellas otras obligaciones subrayadas a fosforito que nos agobiaban y que recordamos con gusto haberlas terminado; las citas arrugadas de hace dos ó tres meses pero que parece que ha transcurrido desde entonces un año entero y, sin embargo, aquellas cosas señaladas en enero o febrero que sentimos tan recientes.

Con alivio de haber dejado atrás situaciones y momentos, recordando lo mal que vivimos aquella semana en la que todo fue una mierda... Ese día que nos sentimos engañados, y sabemos a ciencia cierta que fue ese domingo concreto por la tarde porque coincidía con una comida con los amigos escrita en la agenda, en la que te tocaba cocinar (¡horror!)... La fecha de un concierto, de una clase, de un abandono, de una reunión fuera de horario laboral, de una quedada en tu casa o en la mía; aquellos días entre semana en los que intentaste ver a una amiga y no pudo ser; las confidencias de madrugada en esa noche que recuerdas perfectamente porque coincidía con el cumpleaños de uno de tus mejores amigos; la película apuntada y que olvidaste ir a ver al cine...

La nueva agenda en blanco se abre con interrogantes, titubeos, vacilante, con algunos dilemas que arrastramos del cuaderno anterior... Me da respeto por la incertidumbre de saber si será la adecuada acompañante de cada día... Si sus hojas se pintarán de satisfacciones eufóricas o quizá alguna lágrima pose en sus páginas...

Qué es lo que nos aguarda... Como decía sabiamente la abuela de una amiga: "El tiempo lo dirá".

viernes, 25 de diciembre de 2009

A los reyes magos

Queridos reyes magos:

Os escribe una republicana que no cree en vuestra soberanía real, que os concibe como personas iguales a las demás y, honestamente,  que tampoco está convencida de que hagáis magia, porque hace muchos años ya me contaron que los regalos de reyes los compraban los padres y ahí se quedaron las ganas de conocer a Melchor, mi rey preferido.

También os digo que no me gusta la Navidad, no sé bien por qué, pero la soporto mal, no me gusta darle a estos días un significado que, en principio, para mi no tiene y no sólo porque sea atea. Tampoco celebro de forma especial el solsticio de invierno.

Y aun con todo este bagage, si realmente hay algo de sobrenatural en todo esto, quería pediros que, por favor, en la noche en que hagáis vuestro reparto, no os olvidéis de mi y me dejéis tres cosas: un paquete de apósitos encantados, que curen y desinfecten las heridas rápidamente en caso de urgencia; un saco con un buen puñado de ilusiones y, si puede ser, que sean contagiosas para que todas aquellas personas que estén cerca puedan olerlas e ilusionarse a su vez. También, si no es abusar, traedme unas gotitas de buen humor y así tener más energía positiva que pueda regalar a los demás.

Muchas gracias.

PD: Como no pongo árbol de navidad ni nacimiento, ni ná de ná, dejad lo que os he pedido en el lugar que consideréis más conveniente. Para daros una pista, este año dejaré mis zapatos cerca de la terraza.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

En días como los de hoy

En días como los de hoy, pesaban la tristeza y las ausencias. Notaba en falta el compartir cotidiano, las palabras quitando miga a cualquier asunto que podía dramatizar en exceso, sobre todo contarle que le había pasado aquello o lo otro. Que le hiciera la cena cuando llegaba tarde a casa, que le estuviera esperando para ver una película, los paseos, las largas e interminables caminatas mientras hablaban de todo un poco… o simplemente permanecían en silencio mientras andaban, seguros y sinceros, creyendo que nada mejor les podía esperar.
En días como los de hoy, recordaba que una vez tuvo un sitio claro y tranquilo, un lugar llamado hogar, un espacio de entendimiento, una compañía y una amistad.

En días como los de hoy recuerda que de pronto algo pasó. Y ya no quiso más de aquello que le ofrecieron, quería experimentar, ver qué le depararía la vida si las circunstancias cambiaban, creyó que si se quedaba allí se estaba conformando, a pesar de que era de gran calidad.

En días como los de hoy piensa que es posible que se haya equivocado.

En días como los de hoy, no sabía si había merecido la pena tanto dolor; si hubiera visto lo que había al otro lado del tiempo, no sabemos si hubiera continuado alimentando su deseo de cambio, de curiosear aquí y allá, de sentir otras cosas.

En días como los de hoy, piensa que no y sólo hace una cosa, echar de menos.

martes, 15 de diciembre de 2009

Sensibilización confusa

Journey ha organizado una exposición en El Retiro para sensibilizar sobre la problemática de la trata de mujeres con fines de explotación sexual, este fenómeno que no es nuevo pero parece que se ha puesto de moda y se habla con tanta frivolidad de esta cuestión, que ya todo parece de ciencia-ficción.

Introduciéndote por diversos contenedores colocados como si fueran vagones de tren (uno detrás de otro) vas pasando por diferentes fases. En una de ellas, se escucha la voz de la protagonista, a la que han llamado Elena y que cuenta en primera persona el infierno que vivió cuando fue captada por una red mafiosa, la engañaron y la obligaron a prostituirse. Este caso es un claro ejemplo de víctima de trata, donde hay captación con engaño y coacción a niveles extremos (amenazas de muerte, maltrato, agresiones, sin capacidad de decisión).

En otro vagón hay una exposición de fotografías de un hombre que visitó varios burdeles y los servicios de las prostitutas consistieron en hacerle fotografías al chico mientras él posaba siguiendo las indicaciones de las mujeres. La verdad que tenía su gracia. En los carteles explicativos que acompañaban a las fotos, nada podía saberse sobre si estas mujeres que hicieron de fotógrafas por un día eran realmente víctimas de trata o prostitutas que ejercían por voluntad propia, ya que las únicas características que pone de manifiesto es que eran mujeres inmigrantes de dispares procedencias y que no dominaban el inglés.

En otro de los vagones, te mostraban el tipo de cuchitril donde vivía Elena mediante una representación de la habitación desvencijada, con la ropa interior sucia tirada, condones usados por todas partes, una cama inmunda y un olor nauseabundo que conseguía marearte. Pues sí, efectivamente, era asqueroso, pero indeseable para cualquiera, vamos, que he visto cartones de los sinhogar más limpios que eso. Con esto no quiero desdramatizar la situación, pero con esa escenita, iban a las vísceras de los expectadores, es evidente que nadie podía sentirse a gusto en ese lugar,  fueras puta, obrero o albañil. Y que efectivamente, daba asco, ¡cuidado! Lo visceral no es buen argumento para sensibilizar porque tiene doble filo.

En el vagón donde te mostraban el estigma, tenías que colocarte dentro de una especie de burbuja opaca donde te introducías sin poder escuchar absolutamente nada, representanto el vacío que sentía la protagonista ante la terrible situación. Aquí faltaba algo más de explicación, es decir, para quien desconozca el concepto del estigma y el estigma concreto de ser puta, merecía algo más, a mi me quedaba excesivamente pobre y simple, para lo complejo del término y de la vivencia en sí misma ya que puedes sentir gran vacío y soledad sin ser víctima de trata, la historia tiene otros muchos componentes interrelacionados que merece la pena intentar explicitar.

La idea de la exposición es interesante, no cabe duda, y hay cosas muy pero que muy rescatables. Pero otras juegan con la confusión, no queda claro esa diferenciación entre una prostituta y una víctima de trata, y no se puede meter todo en el mismo saco ya que es contraproducente para todos y todas. No se puede afirmar que toda prostitución es trata ya que entonces sí que estás frivolizando sobre la situación real de las víctimas, de ahí la crítica al comienzo de este post, que al final el auténtico delito contra los derechos humanos queda velado ante ese tipo de posiciones en las que se habla de todas las prostituciones sin diferenciar las caracteristicas de cada una. No, las maneras de ejercer son distintas, prácticamente hay tantas como personas se dedican a ello. Por no nombrar que parece que la trata de mujeres con fines de explotación sexual es el único tipo de trata de personas. ¿Qué pasa con los esclavos en el sector textil? ¿Y en el campo? ¿Y las redes que captan,engañan y coaccionan con fines de mendicidad?

El repeto, la base del entendimiento. El delito, persecución con contundencia. Las víctimas, apoyo y protección.

[Mi reconocimiento a las mujeres de las que pude escuchar su experiencia de viva voz, que escaparon de la red delictiva que no les permitía decidir libremente pero después optaron por seguir ejerciendo la protitución, ser sus propias jefas y administrar su propio dinero.]

domingo, 13 de diciembre de 2009

Sobre la falta de sueño y otros demonios

¡Duérmete ya! ¡Duérmete ya! Pues no, el sueño, el jodío, que me persigue a cualquier hora del día, cuando llega el momento adecuado, va y se escapa. Y suele tardar unas horas en volver. Esto me enfada bastante pero así me ha tratado el muy desconsiderado durante toda esta semana. Mira que se lo tengo dicho, "no vengas muy tarde que me empiezo a preocupar", pero nada, ni caso. Y el muy puñetero me hace sufrir por su ausencia, y mi cuerpo molido, especialmente las cervicales, necesita su presencia. Aunque la que peor lo pasa es mi cabecita que espera desesperándose hasta que siente su llegada y entonces sí, ¡felicidad absoluta! Y es que hay pocos momentos que me den tanta satisfacción como los de dormir.

Para más atropellos, por orden del señor Alcalde ya ha llegado la Navidad, sí, esta temporada apestosa que inunda de luces de colores y canciones estúpidas la ciudad. Y coincide con mi época más ñoña y desafortunada del año en cuanto a humores y ánimos. No sé si es que mi sueño odia mi actitud últimamente frente a la vida y no quiere saber nada de mi. Fijaros hasta dónde llega mi apatía que últimamente ni leo las noticias, no sé cómo va el mundo y qué queréis que os diga, la mayor parte de los días de esta semana y de la anterior, ni me ha importado. Vamos, que empiezan a desalojar el planeta por la caída inminente de un meteorito y yo... ¡a por agua! De hecho, emitieron el programa de mi intrépida reportera Samanta Villar, que estuvo 21 días en las minas de Bolivia y oye... que no tuve ni fuerzas para criticarla. ¡Esto comienza a ser grave!

sábado, 12 de diciembre de 2009

La huida

Huí, es cierto.
Huir es un naufragio,

un mar en el que buscas tu rostro, inútilmente,
hasta convertirte en náufrago de sal,
cristal en el que brilla la nostalgia.
Huir tiene el olor de la esperanza,
huele a cierto y a traición,
se siente vigilado, está perdido
y no hay ningún imán que guíe
su insensato paso migratorio.
Huir parece alimentarse de tiempo,
respira distancia y mira, desde muy lejos,
un horizonte de escombros.
Huir tiene frío y en la piel de su vientre
resuenan palabras graves valor asombro lluvia.
Huir quisiera ser un pez abisal que ha llegado a la superficie:
despues de tanto oscuro,
de tantos siglos anegado en la profundidad,
brillan las primeras gotas de luz
sobre su lomo albino de criatura castigada.
Pero huir es un naufragio
y tu rostro un puñado de sal
disuelto en el transcurso de las horas.
La huida. Guadalupe Grande

Desde aquella noche en que su fobia social hizo su reaparición (sería más correcto decir que nunca se fue pero sus efectos sí llegaron a mitigarse), aquella noche en que ella, que había intentado sacarse provecho y ponerse guapa, llegó al lugar de la cita y nada más entrar, decidió marcharse por la misma puerta por la que había entrado un minuto más tarde. A pesar de haber tardado más de media hora en aparcar y no desistió en el intento, a pesar de haber estado en  casa esperando el momento para salir después de superar la pereza que le daba... La invadió una sensación de incomodidad, de vulnerabilidad, el miedo aterrador a sentirse expuesta, la inseguridad del vínculo que la unía para haber ido hasta ese lugar. Y una vez que cruzó el umbral de la puerta, al comprobar que iba a echarse a llorar en cualquier instante, corrió hacia la salida como si le fuera la vida en ello, respirando agitadamente mientras le subía el calor a la cabeza y empezaba a sudar. No quiso pensar en la cara que se le habría quedado a la gente de la fiesta, le daba auténtica vergüenza volver a entrar porque no tenía excusas, bloqueada, nada se le ocurría. Con las mismas, se volvió a su casa con grietas en la autoestima.

Por suerte, una tiene esas amigas que le hacen reirse de todo, hasta de lo más inquietante... Le contó a la tarde siguiente, como si estuviera confensando un gran secreto, su entrada "triunfal" al bar de la noche anterior. Esa amiga, veterana en tratarla, que siempre le decía ante una decepción sentimental que "hay más tíos que botellines". La amiga inseparable en los malos momentos, la que siempre tiene palabras de apoyo para ella, le dijo: "Lo bueno se sirve en botes pequeños. ¿No dicen que lo bueno si breve dos veces bueno?"

Consiguió que se rieran un buen rato de la situación acongojante para la protagonista ("avísame si lo vas a repetir, ¡que lo quiero ver! Pero no te acostumbres a hacerlo, ¡eh? Que pierde impacto") y lo absurdo de su huida, convirtiendo el momento en un chiste y su retirada a tiempo en toda una aventura.

sábado, 18 de julio de 2009

Aflicción

No hay nada como tú
probablemente nada como tú.
Si te quieres ir
adelante, vete si te quieres ir.
Yo no se que haré,
me vendaré el corazón.
Espero que el parador
no cierre los inviernos.
Quizá haga frío en la playa
y alguien cubra mis piernas con una manta.
Quizá me susurren al oido
y me cuenten historias de piratas.
A lo mejor me gustan,
pero no serán las tuyas.
En las que nunca sé el final
callado por mis besos.
En las que nunca sé el final
callado por tus besos.
Y espero que el parador
no cierre los inviernos.
Espero que el parador
no cierre los inviernos.
No hay nada como tú.

No hay nada como tu (soberbia). Esclarecidos


Qué pocos favores nos hacen los mitos, la creencia sobre las entregas incondicionales, los valores de lo eterno, los modelos sociales a seguir, las fábulas, las ilusiones… Si es que nos lo creemos todo ingenuamente. Es posible tropezar más de una vez con la misma piedra, aunque el tropiezo sea distinto, unas veces te falla la pierna derecha, otras la izquierda y otras veces, simplemente, no viste la piedra y fue sin querer (evitarlo).

No hace mucho, ví una película titulada Stardust (Matthew Vaughn, 2007), llena de mitos románticos, una historia fantástica, entretenida, con una atmósfera similar a El Señor de los Anillos en cuanto a fantasía de los personajes y las tomas de los paisajes. En ese mundo recreado, diferente al nuestro, las estrellas caían del cielo en forma de mujer, mujeres guapísimas, que ni siquiera se despeinaban con la caída desde lo más alto del universo; con melenas rubias infinitas bien cuidadas y que brillaban con el sentimiento del amor. También había brujas sin escrúpulos, que deseaban y envidiaban los valores de belleza y juventud que les podía brindar el corazón de la mujer-estrella. Había un chico, mucho más normal estéticamente, porque ya se sabe que no tienen que ser tan espectaculares, a ellos les sirve con ser valientes y gentiles, que se enamoraba de la estrella. Tenía su gracia pero la peli atufaba a esterotipos, a sexismo, si es que hasta me provocó tristeza. Tanto trabajo de desconstrucciones de género, de echar por tierra ideales trasnochados, esteretipados, mitos romáticos... y ¡zas! En un momento, ahí los tienes todos juntos, haciéndote heriditas porque claro, nunca vamos a ser tan guapas y delgadas como la protagonista, nunca nos pasará esa historia de amor tan irrepetible, ni brillaremos...

Por eso hay que hacer un ejercicio de más valentía aún que el bizarro protagonista del cuento, de autoaformación para no creerse nada sobre estrellas preciosas ni sobre muchachos valerosos que protegen, ni hechizos de magas malvadas.

Igual no quiero creerme nada que no pueda comprobar por mi misma en el mundo terrenal, como las promesas que no toman forma, ni el futuro que no construyes a pachas, ante palabras que no dejan silueta nítida en los hechos.

Cuántas veces nos hemos sentido Brigted Jones aterrizando en lo real forzosamente y, por ejemplo, los viajes idílicos que imaginabas se convierten en algo difícil de consensuar por fechas, obligaciones, trabajos, ¿falta de ganas?; y los cuentos tienen finales más dramáticos donde lloras cuando abandonas las llaves sobre la mesa y donde necesitas elaborar el duelo ante lo perdido pensando si en algún momento pudiste cambiar el final… Cuántas veces nos comparamos con aquellos que sí que tienen lo anhelado.

Mientras unos a tu alrededor dan pasos de gigante, importantes, más o menos convencidos por aquello que sienten, tú te quedas como una hormiga, pequeña, poco agraciada, mediocre, cerca del hormiguero por el miedo a errar, tal vez perdida sin encontrar el camino de vuelta al subterráneo.

No quiero conformarme con "lo normal”, pero tal vez sea lo único que exista. Como decía la Yeye, idealizamos, pero a veces necesitamos creer que no hay nadie como nosotros, que la magia existe, que no hay nadie como tú.



martes, 9 de junio de 2009

NADA

Donde nos llevó la imaginación,
donde con los ojos cerrados
se divisan infinitos campos.
Donde se creó la primera luz
junto a la semilla del cielo azul,
volveré a ese lugar donde nací.
De sol, espiga y deseo,
son sus manos en mi pelo
de nieve, huracán y abismos,
el sitio de mi recreo.
Viento que en su murmullo parece hablar,
mueve el mundo con gracia y le ves bailar
y con él al escenario de mi hogar.
Mar de bandeja de plata,
mar infernal,
es un temperamento natural,
poco o nada cuesta ser uno más.
Silencio, brisa y cordura
dan aliento a mi locura,
hay nieve, hay fuego, hay deseos,
allí donde me recreo.



"El sitio de mi recreo". Antonio Vega

[A ti, que hace años que no estás, que te recuerdo con cada estrofa de esta canción, que consentiste los vaivenes de mi humor, que me querías y valorabas...]

Sobrepasó el límite de ese lugar que representaba para ella una línea entre el presente y el pasado. Hacía años, muchos, tal vez quince, que no pisaba ese rincón del tiempo. Y como si se tratara de una película de Steven Spielberg, alguna de la saga de "Regreso al futuro", vio a un abuelo sonriente ante su llegada, paseando por la tierra recién sembrada y con un manojo de verduras para cocinar esa misma noche. Ella, con dos coletas despeinadas, se dio cuenta de que portaba entre sus manos un pequeño termo lleno de café y unas rebanadas de pan con azúcar para él. Y, sobre todo, le soprendió la sensación de seguridad que hacía tanto no experimentaba. Segura del entorno conocido que la rodeaba y segura de sentirse querida y protegida.
Pero ahora las zarzas lo cubrían todo, se extendían desde el interior de la cabaña que un día fue habitada por casi todo tipo de animales domésticos, hasta el tejado donde se guardaba la hierba seca y que le sirvió de hogar al perro del que se encaprichó.
El terreno ya no era seguro, todo se mostraba más vacío, condenado al descuido, al olvido. Pero había alguien observando que lo recordaba de otra manera, con otros colores y otra vida. Atemorizada por esta imagen fantasmagórica que le ponía de manifiesto la existencia de unas raíces que ella había echado tanto de menos y de las que recordaba tal vez sólo un resquicio. Y, sin embargo, ahora, ya sólo era como una triste maceta en la que crecían espinas.