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martes, 31 de enero de 2012

Crisis vs. guerras

La semana pasada fue un gustazo escuchar a Arcadi Oliveres i Boadella, un activista por la paz y la justicia social, profesor de Economía Aplicada en la Universidad Autónoma de Barcelona.

Nos habló de algunas cuestiones relacionadas con la crisis alimentaria, los medicamentos y las farmacéuticas y la escasez del agua. De entre todos los capítulos, expuestos con maestría y, sobre todo, con elocuencia, incapaz de aburrir a nadie, una de las temáticas que trató fue la maquinaria de guerra y su crítica de cómo los países gastan sus presupuestos en los Ministerios de Defensa, cuando las necesidades sociales, sin embargo, son otras muy diferentes.

Los presupuestos de Defensa se distribuyen en personal, mantenimiento e inversiones (I+D,  instalaciones de bases militares, excavación de caminos, armas…) El presupuesto militar se aprueba, como todos los presupuestos ministeriales, cada año. Para elaborarlo no tienen en cuenta el incremento o desaparición de enemigos, sino que toman de referencia las partidas del año anterior, por inercia, para seguir una línea continuista, sin cuestionamientos incómodos y por modernización tecnológica.

Todo esto hace crecer el gasto militar inconmensurablemente hasta llegar a un billón y medio de dólares al año. En España, el gasto militar supone 54 millones de euros diarios, de los cuales 27 millones salen directamente del Ministerio de Defensa y el resto está “escondido” en partidas de otros ministerios. Por ejemplo, la construcción de un avión pertenece al Ministerio de Industria; la construcción de una base militar se hace pasar por Obras Públicas… ¿Por qué? Porque el gasto militar está mal visto por la ciudadanía y más en tiempos de crisis. Para más inri, el Ministerio que menos cumple sus números presupuestados a final de año es el de Defensa, esto ocurre desde hace veinte años atrás, desde la entrada de España en al OTAN.

En cuanto al personal, en el mundo hay 22 millones de militares. ¿Para qué sirven? Nos dicen que para labores humanitarias, sin embargo, Naciones Unidas asegura que para este tipo de emergencias serían suficientes 400.000 soldados. Sin ir más lejos, el ejército español cuenta con 170.000 soldados, de los cuales 20.000 realizan labores humanitarias. ¿Y los 150.000 restantes?

También es curioso el gasto en investigación científica para fines militares. Una pequeña parte de lo que se investiga es la que se vuelca al resto de la sociedad. Lo demás está sacralizado, no se filtra, más de la mitad de las investigaciones militares nunca se hacen públicas por motivos de secreto. Entonces, ¿de qué nos sirve ese pago tan cuantioso si la población nunca vamos a ser lxs beneficiadxs? 

Cuando escucho este tipo de informaciones, me autoafirmo en la idea de que la estupidez humana es infinita. Poblaciones de millones de personas estamos en un juego donde realmente no movemos ficha ni somos protagonistas, sino meras marionetas al servicio de unos pocos que sí les interesa este juego de la guerra. ¿Y si el norte abandonara definitivamente el comercio de armas con el sur? ¿Y si dejaran de investigar sobre bombas y no enrolaran adeptxs para matar a gente? ¿Y si pensaran en formas más optimas de convivencia y en técnicas de negociación? No sé, a lo mejor ya no seríamos seres humanos...

 Para más info visita In.Ci.So. Instituto de Ciencia Social Crítica

jueves, 19 de mayo de 2011

Mayo de 2011

A mí también me pasaba. Estaba hastiada y rabiosa. Con lo peleona que soy y, desde hace tiempo, me sentía en un cierto letargo, no creía que las cosas fueran a cambiar por mucho que me enfadara, había perdido la esperanza y no estoy hablando de la Aguirre que, por desgracia, no la perdemos de vista ni a tiros.

Recortes sociales fuera del programa del gobierno, un gobierno que en el momento crucial no se ha atrevido a liderar una política alternativa en Europa que no fuera el voraz capitalismo neoliberal dictado por Alemania y el FMI ¿Qué ha sido del intervencionismo económico del que hablaron al comienzo de la crisis? Y esto, seguido de indignantes inyecciones millonarias  a la banca. En los medios, el PP y el PSOE siempre a la gresca, aburridos, sin nuevas propuestas que no fueran "sí bwana" a los mercados; una Comunidad de Madrid con unos servicios "públicos" deteriorados, especialmente la sanidad y la educación, y donde es cada vez más difícil vivir; equilibrios infinitos para llegar a fin de mes, un Alcalde faraónico que inventa una ciudad para el mercadeo, para las empresas privadas, para el turismo y no para sus habitantes... 

Tramas de corrupción tapadas con mentiras, provocando sólo que queden aún más en evidencia, si cabe; un estilo de vida en la que sólo es posible la sumisión a los poderosos, donde falta el tiempo para disfrutar con l@s nuestr@s, para pensar y reflexionar qué es lo que queremos, para ser críticos y actuar.

Son muchas las tonterías e incoherencias que he estado escuchando desde los medios de comunicación estos días sobre los movimientos 15M. Un movimiento social que ha comenzado a trabajar propuestas concretas, que no es sólo una pataleta. Pero los medios y los políticos aún no se han enterado de qué va esto.

Sin ir más lejos, Gallardón ha dicho esta mañana que no ha fallado el sistema, sino el gobierno. Que noooo, chico, aún no te has enterado. Creo que si el PP hubiera estado en el poder el resultado hubiera sido el mismo o aún peor. Porque representan un sistema injusto y lo legitiman, les parece válido, no promueven otro tipo de políticas que no favorezcan siempre a los mismos. Porque la mayoría de la clase política sólo se mira el ombligo y no tienen ni idea de cuál es la realidad de la calle. No trabajan por el bienestar común, sino por suyo propio. ¡Si lo antiguos filósofos griegos levantaran la cabeza!

En la Puerta del Sol estos días he visto mucha gente joven pero también de todas las edades, jubilados, de treinta y tantos, cuarenta y tantos, cincuenta y tantos... Estamos tod@s. Yo mismamente no sé si cumplo el perfil que ya han dibujado en los medios de comunicación. Tengo treinta y pocos y soy del grupo muuuy privilegiado de tener trabajo, además, uno que me gusta y en un sector que yo misma he elegido. Soy una suertuda, puede ser. 

Dicen que la gente que se concentra en las plazas piden la abstención. En mi caso (que es el de muchas personas que están o han estado en Sol) he votado desde la mayoría de edad, hasta en las europeas, que hubo una abstención amplísima. Siempre he votado al mismo partido, uno minoritario, que si leéis algún post de más abajo, sabréis cuál es. Y no me guste el sistema, es injusto, atropella a los más vulnerables, no es humanista sino pesetero a más no poder; sin unos valores éticos: para conseguir pasta, todo vale. Fomenta la competitividad, la envidia, los altercados, la desconfianza, las angustias de qué vendrá mañana... Una mano invisible que maneja nuestras vidas a sus antojo como meras marionetas. Y es que nos adormece para que no le demos problemas; mientras consumamos, todo está bien, así no molestamos, cualquier cosa que pensemos que se sale de "lo normal" es duramente criticado, exterminado antes de su florecimiento. 

Me pregunto, ¿qué hay de peyorativo en ser antisistema? Sin embargo, dedican horas de tertulia a desprestigiarnos. Aquí os dejo un artículo de Juan Carlos Escudier sobre "los antisistemas", donde está francamente bien explicado. Las personas que hemos estado y que volveremos a Sol, que nos concentramos durante unas horas, todo el día o simplemente un ratito, el que se puede, para apoyar este movimiento social, son muy heterogéneas, pero me temo que se caracteriza por ser crítico, propositivo, pacífico y fundamentalmente de izquierdas, aunque haya personas que no se identifiquen con ninguna ideología concreta. No está Rubalcaba detrás ni ningún personaje del PSOE, ni tampoco engrosa a personas conservadoras, justamente, las más contrarias a los cambios, vamos, que yo no las he visto.

Se fomenta la asistencia a las urnas, ya que es una de las escasa vías actuales de participación, pero se lanza el mensaje de que no se vote a los dos partidos mayoritarios, es preciso una mayor diversidad en el Congreso, o si lo prefieren, que se vote en blanco. Pero la movilización no es para quedarnos en nuestra casa el domingo sino para ser testigos de un cambio que se concretará en estos días mediante propuestas elaboradas en asamblea. Uno de los caballos de batalla será  la Ley Electoral.

También he escuchado que por qué no se han ido a la Moncloa, como le gustaría a Esperanza Aguirre. Pero es que no hay nada más visible en Madrid que la Puerta del Sol. Se ha perseguido visibilidad y reivindicación, fomentar las plazas de nuestras ciudades como lugares de encuentro y no como sitios de paso, tal como se ha planificado en Madrid, que se ha convertido en la ciudad con las plazas menos acogedoras de nuestro país.

Soy consciente de que no voy a vivir nunca mejor que mis padres, que la inestabilidad laboral me perseguirá hasta el fin de mis días; no sé si podré tener jubilación; no sé si conseguiré mejorar, en función de mis logros profesionales y mis responsabilidades, mi salario anual; no sé si podré ser madre y poder ofrecer a mi hij@ un mundo digno en el que vivir...  Tengo un montón de motivos imparables para estar indignada, para sentirme hastiada, para estar en la Puerta del Sol cada día y para votar el domingo en las urnas. Pero todo esto va acompañado de una gran ilusión por volver a creer que es posible otra manera de hacer las cosas.


Hablando de todo un poco, ya sabéis que tiendo al barullo, no sé si recordaréis una histórica promesa que suscribieron 189 jefes de estado y de gobierno durante la Cumbre del Milenio, en el año 2000. Para el año 2015 se supone que ese objetivo debería estar cumplido y, sinceramente, a razón de tres/cuatro años que faltan, la pobreza en el mundo no ha hecho más que aumentar.

Para más información sobre el significado de la abstención y del voto en blanco, pinchad aquí

domingo, 6 de febrero de 2011

Hikikomori, jóvenes invisibles

Hikikomori. Aislamiento. Se trata de un fenómeno social (antisocial) que se da en adolescentes y jóvenes adultos varones japoneses, al parecer el único país, de momento, en el que se ha detectado esta dolencia.

No había oído hablar antes de ello, a pesar de que no es nuevo. Se comenta a menudo en los medios de comunicación los cambios entre los jóvenes, en cuanto al nivel cultural, que tiende a la baja. Sin embargo, las nuevas tecnologías ponen a su alcance todo tipo de información, fácil de conseguir. Se habla también del gran alcance de las redes sociales en internet y que es muy posible que las habilidades sociales individuales y la interacción social cara a cara esté mermando. Esto en nuestros países occidentales. Otra de las tendencias, es que en las últimas décadas, especialmente en los países nórdicos, la gente tiende a vivir en sus apartamentos "single" y que la familia extensa ha perdido claramente importancia.

En España el concepto de familia también ha variado, pero positivamente, hacia la diversidad, aunque existan grupos de ideología ultracatólica que no aceptan de ningún modo que se viva de una manera diferente a la que dicta la jerarquía eclesiástica, como si sólo hubiera una única forma de hacer las cosas, una única forma de vivir. Por suerte, no es así. Aunque aquí tenemos a nuestra maravillosa generación ni-ni (ni estudian-ni trabajan) de la que tendremos que responsabilizarnos en algún momento y veremos qué consecuencias sociales conllevará, nada bueno, seguro.

De este documental de la BBC, titulado "Hikikomori, jóvenes invisibles", me chocan algunos detalles de la idiosincrasia japonesa. Por ejemplo, cómo entienden el respeto en la familia, distinto de nuestra forma de ser, en cuanto a cómo afronta uno de estos casos una familia japonesa, de clase media, aparentemente "normal" (que cada cual entienda "normal" como mejor le parezca). Los chicos son capaces de recluirse voluntariamente en una de las habitaciones de la casa, que puede ser su habitación o una sala común, sin tener ninguna comunicación con nadie. Se dedican a jugar en la consola o ver la tele. Esto puede durar años, de hecho, el tiempo que la familia se toma hasta dar la voz de alarma es de ¡cuatro años! Y que les suceda algo así en una casa es algo vergonzoso desde el punto de vista social.

La familia sigue proporcionándole la comida desde el otro lado de la puerta, aunque se haya desencadenado una gran drama familiar. Increíble la acumulación de basura en la habitación del recluso, abandonan totalmente la higiene personal y así... se convierte en una situación insostenible.Simplemente inquietante...

¿Cuáles son los valores que estamos cultivando para que esto se extienda? ¿El hedonismo y la inmediatez? Sobre esto, leí un artículo en la página La Petite Claudine muy interesante: "Leemos más que nunca pero no nos enteramos de nada, porque, como le ocurre al protagonista de Mad Men, ya sólo nos gustan los principios de las cosas. Todo lo que no nos proporciona la satisfacción inmediata de lo fresco, el subidón de lo nuevo o la velocidad de una introducción nos resulta insoportablemente aburrido." 

¿O la feroz competitividad? No sólo la de los mercados, también en un sentido micro, por un puesto de trabajo, por ejemplo... La competencia por escalar en la empresa privada. Esto junto a la desvirtuación de la solidaridad son consecuencias del neoliberalismo monstruoso. ¿Seremos todos un poco cómplices?


Para la reflexión...


Por cierto, si queréis ver el documental sobre hikikomori, podéis pinchar aquí.