¡Feliz 8 de marzo!
La convocatoria del movimiento feminista hoy en Madrid: Plaza Jacinto Benavente a las 20h. Visibilízate con el lema "Ni un paso atrás en nuestros derechos, ahora más que nunca, revolución feminista".
Soy consciente de que no voy a vivir nunca mejor que mis padres, que la inestabilidad laboral me perseguirá hasta el fin de mis días; no sé si podré tener jubilación; no sé si conseguiré mejorar, en función de mis logros profesionales y mis responsabilidades, mi salario anual; no sé si podré ser madre y poder ofrecer a mi hij@ un mundo digno en el que vivir... Tengo un montón de motivos imparables para estar indignada, para sentirme hastiada, para estar en la Puerta del Sol cada día y para votar el domingo en las urnas. Pero todo esto va acompañado de una gran ilusión por volver a creer que es posible otra manera de hacer las cosas.
Dejando a un lado los comentarios de muchos de las y los lectores de las noticias en la prensa digital que sólo podemos tomarlas como impulso para seguir en el activismo, me ha impactado, cual dardo a mi ética feminista, las palabras de la ministra de sanidad.
Qué sueño que tengo y qué criticona estoy esta noche con el mundo. Será por aquello de que mis lazos afectivos primarios no están bien constituídos, pero eso es un desastre emocional que me temo que no tiene arreglo y provoca mi enfado cada vez que sigo la tiranía de la actualidad. Cuánta noticia junta, unas buenas (el paro baja por segundo mes consecutivo), otras que no sé bien en qué lugar clasificar (el Tribunal Europeo da un espaldarazo a la Ley de Partidos ideada por el PSOE- PP); y luego, la obviamente negativa, el golpe de estado en Honduras (si es que parece que no aprendemos nada de la historia). La última noticia sobre esto se refería a que el presidente Manuel Zelaya volvería el jueves al país para recuperar su puesto y se comprometía a no presentarse a la reelección. ¿De verdad dejarán que el presidente electo regrese para terminar su mandato?
En su blog "Prostitución: una visión (sub)-objetiva, compleja y global" (http://prostitucion-visionobjetiva.blogspot.com/), Montse Neira recogió en el post del 12 de junio, un resumen de Beatriz Espejo sobre unos debates celebrados en Barcelona llamados jornadas Stonewall, centradas en las temáticas de la prostitución y la promiscuidad de las mujeres desde un punto de vista reivindicativo y no censurable (¡por fin!).
¿Qué es? Festival de Poesía Erótica
El domingo leí una noticia, una de tantas, en el diario nacional Público. Hacían un reportaje extenso sobre Mayo del 68 y sobre los movimientos sociales actuales. Una pequeña entrevista a Raimon, otra breve síntesis de Carlos Berzosa, el rector de la Universidad Complutense, un artículo de opinión de Ignacion Ramonet… hasta aquí todo bien. Pero se hallaba una “perla” del grupo Yomango, cuya entrevistada no se cortaba un pelo en criticar superficialmente a los antiguos activistas de Mayo del 68 y explicaba el “compromiso” que mueven sus acciones quedándose en un devaneo adolescente sin mucha chicha teórica. La susodicha es capaz de valorar el movimiento de Mayo del 68 como un tostón “no hay más que ver a los viejos de hoy, eran unos revolucionarios de pastel, unos broncas y unos mal encarados. Y así les fue. Mayo del 68 era demasiado íntegro”. Me sonreí de lo engreída que me pareció la representante de Yomango (Yomando), al no valorar los esfuerzos de otras generaciones por hacer real una lucha social (limitada en el tiempo) en las condiciones en las que emergió.
Se suceden los derribos en la Cañada Real Galiana. Anoche ví en el telediario las imágenes, las casas destruidas sin previo aviso, sus habitantes lamentándose y un enjambre de periodistas morbosos dispuestos a grabar las lágrimas brotando de los ojos.
Desde el día 7 de este mes podemos ver por todo Madrid los terribles carteles con los que el Ayuntamiento ha empapelado la ciudad. “Tu dinero hace mucho daño. Porque tú pagas, existe la prostitución” reza el eslogan. La primera vez que los ví en la parada de metro de mi barrio, me quedé de piedra, no daba crédito. Y eso que no es la primera vez que escucho esas palabras.